El detestable gringo, Joel Roberts Poinsett tras visitar al sur de Ciudad de México en las cercanías a Taxco de Alarcón, vio nuestra planta de navidad denominada en México como Flor de Navidad, planta popular en toda Latinoamérica. Siendo un botánico aficionado decidió enviar muestras a los Estados Unidos logrando, que en 1836 fuese ampliamente reconocida en todo el país. Para satisfacer su presunción y ego, Poinsett hizo llamar nuestra planta de navidad como la poinsetia.

Poinsett fue un enviado del gobierno estadounidense a los países latinoamericanos con el fin de informar sobre la situación en las nacientes naciones hispanas. Años antes de su asignación

El detestable Joel Roberts Poinsett

mexicana, fue enviado en 1811 por el Presidente Madison al cono sur, primero Buenos Aires y luego Chile.

Con el fin de redactar una constitución, el 11 de julio de 1812 recibió en su residencia una comisión de seis, encabezada por el héroe de la independencia chilena, Camilo Henríquez. Alcanzó gran cercanía con José Miguel de la Carrera, caudillo y Jefe de Gobierno chileno. Su envolvimiento con las políticas revolucionarias locales llevó a las autoridades realistas, en declararle persona non grata. En 1816 le presentó al Presidente Madison a José Miguel de la Carrera, a quien Carrera le solicitó ayuda para la independencia chilena. Por encargo de John Quincy Adams escribió sus comentarios sobre el cono sur.

En sus escritos, Poinsett parecía optimista sobre el futuro distante pero muy escéptico sobre los planes inmediatos.

“El espíritu de los litigios impregna todas las clases, los abogados son un cuerpo numeroso, y la práctica no es como en los Estados Unidos, un recurso para una justicia imparcial, sino es el arte de la multiplicación de los actos y decisiones de postergar hasta lograr el favor del juez por medio de la influencia y el soborno.”[1]

Poinsett encontró especialmente sin principios los líderes políticos criollos de Buenos Aires (“nada más que trucos bajos, astucia, y artificios”) y así las revoluciones fueron frecuentes.

Cómo Presidente, Andrew Jackson, un expansionista, trató de adquirir de México, su territorio de Texas. Ordenó a los representantes estadounidenses, primero a Joel Poinsett y luego el Coronel Antonio Butler, utilizar todos los medios posibles, incluso argucias, trucos, engaños y sobornos, con el fin de obtener el territorio mexicano. Poinsett siempre menospreciaba a los mexicanos refiriéndose a ellos como:

raza ignorante e inmoral”,

y de los clérigos decía:

son las heces mismas del pueblo”.

Criticaba la tendencia de los criollos de:

mantener relaciones sexuales con los aborígenes, quienes eran y aún son degradados a la más baja clase de seres humanos.”

El mismo gobierno mexicano exigió su retiro.[2]

En 1818 Joel Poinsett le preguntó a John Quincy Adams:

“¿Si somos llevados al extremo de una guerra, que asistencia podemos esperar de nuestros aliados de Suramérica?

Adams respondió:

ellos requerirán de subsidios en dinero y armas y por su incompetencia avergonzarán todos nuestros operativos.”[3]

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[1] Noviembre 4 de 1818, Poinsett a Adams, Communications from Special Agents, Archivos Nacionales, M37/R3

[2] John Spencer Bassett, , “Correspondence of Andrew Jackson”, Carnegie Institution, Washington D.C. 1926-1935

[3] Noviembre 4 de 1818, Communications from Special Agents, Archivos Nacionales, M37/R3