El primer teatro de Bogotá

La falta de un sitio para la recreación pública en la ciudad de Santafe, llevó a que el subteniente José Tomás Ramírez y José Dionisio del Villar solicitaron al Virrey José Manuel de Ezpeleta en 1792 permiso para establecer un teatro. El compromiso era dar comedia con sainete y tonadilla al público los días jueves y domingos. También se acordó pasar por la censura de quien nombrase el Virrey cada comedia nueva con el fin de garantizar no se atentara contra la moral católica, las buenas costumbres o el respeto debido a Su Majestad, además, el juez de policía, oidor Juan Hernández de Alba, expidió un prolijo código de normas para la asistencia al Coliseo.

El 16 de junio de 1792 el Virrey otorga la licencia para establecer “una casa de comedias” y se inicia la construcción el 20 de agosto del mismo año. Los encargados de la construcción fueron el maestro albañil Alonso Morales, el maestro mayor de carpintería José Antonio Suárez y bajo la supervisión del coronel del Real Cuerpo de Artillería Domingo Esquiaqui.

El coliseo se levantó en el barrio de la Catedral. Según la descripción del historiador Ortega Ricaurte:

el frente no tenía la menor belleza artística, tenía tres órdenes de palcos, un escenario incompleto y sin cuartos para los artistas, la platea en forma de herradura, medía 22.50 metros de largo y 15 metros de ancho”.

Finalmente la certificación de la calidad de la construcción recayó en los maestros albañiles Morales, Manuel Zamorano, José Quintero y Fermín Yepes al sentirse compelido el coronel Esquiaqui.

Entre 1797 y 1816 hicieron las delicias del público bogotano dos distinguidas damas españolas notables tanto por su talento histriónico como por su bella voz. Una era Doña Rafaela Isazi, casada con José María Lozano, segundo Marqués de San Jorge. Doña Rafaela era natural de Jerez de la Frontera por lo cual, desde que empezó a actuar se le conoció corno “La Jerezana”. La otra era Doña María de Los Remedios Aguilar, casada con el oficial e ingeniero español Eleuterio Cebollino. Por ese motivo fue conocida en las tablas como “La Cebollino”. Estas dos señoras poseían un notable conocimiento del teatro clásico español y representaron en el Coliseo numerosas comedias y dramas de Lope de Vega y Calderón de la Barca, y sainetes de Ramón de La Cruz. Se sabe que el público las aplaudía con delirio especialmente cuando cantaban tonadillas. Esta magnífica pareja de actrices y cantantes se disolvió en la época del terror, cuando el esposo y un hermano de “La Cebollino” fueron ajusticiados por los tribunales de Morillo, a raíz de lo cual Doña María de Los Remedios optó por regresar a España.[1]

En 1824 después de la muerte de Ramírez, el teatro fue comprado por los hermanos Juan Manuel y Manuel Antonio Arrubla; para este entonces el teatro no tenía luz y los palcos no tenían asientos. En 1858 el teatro fue comprado por Wenceslao Pizano y Zenón Padilla, quienes lo remodelaron un poco y lo dotaron de iluminación con gas. Al cabo de diez años lo compró el Señor Timoteo Maldonado.

En 1857 la fachada fue remodelada por Julián Lombana a petición de Bruno Maldonado, hermano de Timoteo y futuro dueño del teatro. Finalmente el 14 de septiembre de 1885, el teatro fue expropiado por el presidente Rafael Núñez Maldonado porque allí se estaban reuniendo sus opositores. El presidente decidió remodelar el teatro y para ello contrató al arquitecto italiano Pietro Cantini, quien terminó por construir lo que hoy se conoce como el Teatro Colón.[2] La demolición del antiguo Teatro Maldonado se inició el 18 de enero de 1886 y sobre este predio se edificó el moderno Teatro Colón.

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[1] Bitácoras de Bogotá; El Teatro Maldonado; jueves, 19 de octubre de 2006

[2] Johan Manuel Uriza; La Historia del Primer Teatro en Bogotá