Boicot a The Bogotá City Railway Company

En foto observamos un tranvía detenido y ocupado por chinos emboladores de la Plaza de Bolívar durante el boicot de 1910. Esta es esa historia:

El estadounidense William Randall (el del Ferrocarril de Panamá) había logrado un contrato en 1884 para un sistema de tranvía de mulas. La empresa luego fue adquirida a por Jonson Martin quien fundó en 1906 The Bogotá City Railway Company la cual  era gerenciada por su hermano Mahlon Martin, un gringo bastante temperamental y violento, quien había tenido problemas policiales por golpear ciudadanos.

Jonson Martin había logrado a un contrato bastante irregular con la ciudad de Bogotá, que le permitía la exclusividad del tranvía durante 60 años, antes de revertir a la ciudad. Las condiciones leoninas del contrato, todas en favor de The Bogotá City Railway Company se discutían en 1910 y la ciudad buscaba la forma de rescindir el contrato, pero Martin exigía la exagerada suma de un millón y medio de dólares cuando su empresa estaba avaluada en apenas 400 mil.

El 7 de marzo, un niño intentó abordar y colarse en un tranvía que cubría la ruta San Francisco-Chapinero, ante lo cual fue repelido por el conductor a latigazos por lo que salió un policía en su defensa. El gerente Mahlon Martin apareció en ese momento y agredió al policía lo que generó la inmediata indignación ciudadana y con el reciente despojo de Panamá y el sentimiento antiestadounidense que existía, comenzaron los canticos de:

fuera yanquis y abajo los usurpadores

Mahlon Martin huyó de la escena con el fin de evitar la turbamulta que se armaba y se refugió en su oficina desde donde hizo llamar al representante diplomático de los Estados Unidos en su defensa. Con el Ministro estadounidense, Elliott Northcott ante el gobierno de Colombia (1909-1911) tuvo que ser escoltado hasta la estación de policía.

La furia anti yanqui se había despertado ese lunes, y se armó una manifestación espontánea frente las oficinas del tranvía. La policía tuvo que intervenir y detuvo a varias decenas de enfurecidos manifestantes. Los disturbios se fueron agravando en la medida en que manifestaciones se hicieron frente las estaciones del tranvía y la Legación de los Estados Unidos. Esta última fue apedreada y la policía se vio obligada en proteger a Martin, quien con su hermano se había refugiado en ella, para que no fueran linchados.

Tan grave fue la situación, que el Ministro estadounidense había enviado un cable solicitando a su gobierno el envío de buques y tropas para proteger a los estadounidenses en Bogotá (lo cual era usual en la época) porque la acción de Martin:

Provocaría la masacre de todos los norteamericanos en Bogotá

Entonces la ciudadanía bogotana acordó hacer un boicot al tranvía de manera que nadie lo usara, no se debía atacar y/o dañar los vagones y se censuraría a quienes lo utilizaran, acusándoles de yanquis. A partir del día 8 de marzo aparecieron por la ciudad carteles y volantes exhortando a todos unirse al boicot para hacer rescindir el contrato de 1906. La ciudad se unió en torno al propósito de sacar a The Bogotá City Railway Company de la ciudad.

La Bogotá City Railway duró fuera de funcionamiento una semana para lo que se aprovechó para sacar las viejas victorias tiradas por los caballos, y los omnibuses de las que habían hecho transporte de las niñas semiinternas, se convirtieron en vehículos de transporte público, todo en contra de la empresa estadounidense. El 16 de marzo se reinició las operaciones del tranvía, pero nadie lo utilizó.

Con el fin de desanimar el uso de los tranvías, había quienes arrojaban sustancias malolientes en su interior y finalmente solo se veían pasar los tranvías vacíos, con un policía encargado de custodiarlo, el inspector y el postillón o conductor.

Martin, al verse económicamente perjudicado trató de arreglar la situación con descuentos en los pasajes, tranvías eléctricos que comenzaron a operar a partir del 20 de Julio, incluso le ofreció al General Wenceslao Ibáñez el puesto de interventor de la gerencia de servicio al cliente, cargo que el General no aceptó.

Tras siete meses de boicot, el 1 de septiembre finalmente los Martin vendieron su empresa a la ciudad por la suma de 800 mil pesos, que formó la nueva empresa, Tranvía Municipal de Bogotá.

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