Dentro de los eventos para impulsar el desarrollo de la aviación comercial en el país, se reseñó la visita del piloto estadounidense Charles Lindbergh, quien alcanzó fama mundial por cruzar el Atlántico, piloteando en solitario un pequeño monoplano llamado el Espíritu de San Luis.

El ídolo conocido con los apodos de Necio volador, Lucky Lindy, Charlie Darling o Águila solitaria, llegó a Cartagena el 26 de enero de 1928, bordeando la costa desde Colón, Panamá. Cuando el Espíritu de San Luis fue avistado, un cañonazo disparado desde uno de los baluartes de la ciudad anunció la llegada. Al día siguiente, poco después de las 9:00 de la mañana, Lindbergh despegó hacia Bogotá, en vuelo directo.

Los telegrafistas de las poblaciones por donde iba volando informaban a los periódicos: “A las 10:20 pasó sobre Sincé y 30 minutos más tarde, sobrevoló Caimito; a la 1:25 cruzó Puerto Berrío, a las 2:10 lo vieron sobre Yacopí y a las 2:40 sobre Zipacón. A las 3:00 ¡por fin en Bogotá!”.

Pero el Espíritu de San Luis, realmente no llegó a Bogotá. Sobrevoló a lo largo de la carrera séptima, antes de aterrizar en el aeródromo de Madrid, Cundinamarca. El héroe fue objeto de numerosos agasajos, incluyendo un baile en el Jockey Club y una ceremonia para imponerle la Orden de Boyacá, por parte del presidente Miguel Abadía Méndez. Después de soportar dos días más de homenajes, entrevistas, discursos, poesías y composiciones musicales en su honor, Lindbergh voló con destino a Caracas el 29 de enero de 1928.

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