Los campos de exterminio alemanes construidos por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial (1939-45) para matar sistemáticamente a millones de judíos, eslavos, comunistas y otros que los nazis consideraban indeseados, principalmente en cámaras de gas, pero también en ejecuciones masivas y por trabajo extremo, bajo condiciones de inanición.

La idea del exterminio masivo con el uso de instalaciones estacionarias construidas exclusivamente para ese propósito fue el resultado de la experimentación nazi con pacientes hospitalizados con discapacidades mentales y físicas a quienes se les aplicó un gas venenoso fabricado químicamente durante el programa de eutanasia. La tecnología se adaptó, amplió y aplicó en tiempo de guerra a víctimas inocentes de muchos grupos étnicos y nacionales; sin embargo, los judíos fueron los principales objetivos que representaron más del 90 por ciento del número de muertes en el campo de exterminio. Este genocidio del pueblo judío de Europa fue la Solución final a la cuestión judía del Tercer Reich. Ahora se conoce colectivamente como el Holocausto.

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