Al mando del teniente coronel Jaime Polanía Puyo los colombianos se presentan al Octavo Ejército estadounidense con el fin de integrarse a las tropas combatiendo en la península.

“Lo más sobresaliente de las tropas colombianas es su espíritu colombiano. Tienen la habilidad de borrar completamente toda la tragedia y tristeza de su vida y trabajo diario”, afirma el capitán Álvaro Valencia, un delgado y bien parecido oficial colombiano. Valencia hacía de intérprete. Habla tres idiomas con fluidez.

El Batallón Colombia es uno de los más recientes en llegar a Corea. Colombia es el único país suramericano en enviar ayuda material al frente coreano. Los hombres son voluntarios de todas las unidades militares en el país. No hay unidades militares del tamaño de una división y la organización de las unidades en el Ejército colombiano difiere del Ejército estadounidense. El quebrado terreno del país presenta grandes problemas logísticos por lo que utilizan brigadas, unidades más pequeñas y fáciles de aprovisionar. Una brigada colombiana se compone de tres batallones de infantería, un batallón de ingenieros y un batallón de caballería montada, una compañía médica y una compañía de transportes. Pero el Batallón Colombia es un batallón de infantería organizado siguiendo los estándares del Ejército estadounidense con el fin de facilitar una mejor coordinación y más fácil aplicación en la guerra de Corea.

(ver: Guerra en Corea)

Tomado del diario de la Fuerzas Armadas estadounidenses Stars and Stripes;

To Go, Colombians In

Corea, Julio 28 de 1951

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