El General Jefe Supremo Gustavo Rojas Pinilla se había hecho al poder mediante un cuartelazo el 13 de junio de 1953. El 1 de mayo de 1957 Rojas le dio órdenes al General Luis E. Ordóñez, Director de la temible SIC (Servicio de Inteligencia Colombiana) de poner bajo arresto domiciliario en la casa donde se hospedaba en Cali, a Guillermo León Valencia, un candidato presidencial escogido por los partidos para oponerse a la reelección de Rojas. Esa misma noche, elementos militares y del Servicio de Inteligencia Colombiano (SIC) quisieron forzar a Valencia a trasladarse para Popayán. Pero la intervención de la iglesia por intermedio del obispo de Cali y el cardenal Crisanto Luque, al recién nombrado Ministro de Gobierno Hernando Navia Varón, quien consultó con Rojas para autorizar la permanencia de Valencia en Cali. El apresamiento de Valencia desencadenó las protestas nacionales que finalizaron a las tres de la mañana el 10 de mayo de 1957, cuando el dictador se vio obligado a entregar el poder a una Junta Militar, cuyos miembros habían sido escogidos a dedo por él mismo: Mayor General Gabriel París, Ministro de Guerra, Mayor General Deogracias Fonseca, Director de la Policía Nacional, Contraalmirante Rubén Piedrahita, Comandante de la Armada, Brigadier General Rafael Navas Pardo, Comandante del Ejército y Brigadier General Luis E. Ordóñez Director del Servicio de Inteligencia Colombiana SIC. Debido a la censura de prensa, la noticia se corrió voz a voz, los bogotanos despertaron a sus amigos con llamadas telefónicas y luego salieron a la calle, algunos todavía en pijama a celebrar.

Ese amanecer sorprendió a los colombianos en plena actividad. Los gritos de la gente acompasados con el sonido rítmico de tres golpes de bocina de los automóviles proclamaban a los cuatro vientos la caída del general:

“Li-ber-tad”, “Ro-jas-no”, “se-ca-yó”.

Fotos de Manuel H

La oposición al gobierno se había intensificado debido al malestar general por la difícil situación económica y cuando ese mismo año de 1957, Rojas Pinilla trató de perpetuarse en la presidencia y buscó una segunda reelección en la ANAC (Asamblea Nacional Constituyente) que lo mantendría en el poder hasta 1962, ya los dos partidos políticos y la iglesia Católica le habían retirado el apoyo.

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