Vista aérea de El Nogal y El Retiro 1985

A finales del siglo XIX Julio Daniel Mallarino Cabal adquirió un terreno denominado El Retiro comprendido entre las calles 80 y 85 y las Carreras Séptima y Quince las cuales en ese entonces, ni siquiera estaban trazadas.

Al igual que a don Pepe Sierra, la mofa se hizo presente porque Mallarino se había decidido establecer en el Camino de la Maleza, un lugar alejado de la ciudad (Bogotá llegaba hasta la calle 26) que por la escasez de agua, era costoso a cualquier precio. A pesar de la mofa, Mallarino, falleció en 1910 como propietario de El Retiro dejando a su viuda, Fanny Child de Mallarino los terrenos. Su cuñado Gonzalo, le aconsejó continuar con ellos ya que:

“En 20 ó 30 años lo que es hoy una hacienda, una mala hacienda, como dicen los amigos, será un centro residencial de gran valor”.

En 1920 fue inaugurada la Avenida Chile y poco a poco algunas familias adineradas se pasaron a vivir a esta zona. Allí se disfrutaba, además del ambiente bucólico, el Parque Gaitán con su gran lago.

Veinticinco años después, hacia 1940 comenzó a urbanizarse El Retiro. Para muchas familias acomodadas fue la oportunidad para vivir más hacia el norte en un ambiente natural plagado de árboles y con la impresionante sombra de los cerros orientales a los pies.

La nueva urbanización fue promovida por la firma Wiesner & Co. S.A. y posteriormente un sector del proyecto fue administrado por J.A. Bonnet S. Se vendieron lotes desde las 900 hasta las 3.000 mil varas cuadradas con completos servicios urbanos, como calles pavimentadas, luz, acueducto, alcantarillado y teléfono. El barrio era promocionado como un sector entre las calles 81 y 85, entre las carreras 7a. y 15. Allí, se levantó la casa del ex presidente Enrique Olaya Herrera, la sede del Liceo Cervantes y varias residencias de uso diplomático.

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