Mariano Ospina Peña

Ernesto "Che" Guevara

Ernesto “Che” Guevara

Che había dejado Cuba en marzo de 1965 porque ya no había lugar para el en la isla. El gobierno de Fidel dependía totalmente de los soviéticos para poder soportar el embargo estadounidense. La jerarquía cubana necesitaba deshacerse del argentino porque se había convertido en gran problema con sus permanentes críticas a la Unión Soviética, especialmente después de la Crisis de los Misiles.

Sabemos que Che tuvo una reunión secreta a principios de mayo de 1965 en Praga, donde se reunió con un grupo de bolivianos que se convertirían en el núcleo de su guerrilla. Che les pidió prepararse estudiando la situación revolucionaria de América Latina pero en particular, su preparación debía ser militar. El boliviano Roberto “Coco” Peredo Leigue, un taxista de La Paz y miembro del Comité Central del Partido Comunista boliviano fue su contacto, una vez terminada la reunión de Praga, “Coco” se dirigió con otros a Vietnam del Norte donde recibieron entrenamiento en guerra subversiva durante un año.

En 1966 habían adquirido una finca, al igual que años atrás en Michoacán habían hecho Che y Fidel, con el fin tener un campo de entrenamiento para el nuevo foco guerrillero que se había bautizado Ejército de Liberación Nacional de Bolivia.

Che era un revolucionario, a pesar de que en privado su relación seguía igual, en público se había tenido que distanciar de Fidel. Félix Rodríguez, un operativo cubano-estadounidense de la CIA ha afirmado que es el mismo Castro el que pide la muerte de Che puesto que su gran popularidad en la Revolución Cubana podría convertirse en un problema ya que sus inclinaciones políticas se acercaban al modelo chino y se alejaban del modelo soviético. Pero hay que recordar, al ser Rodríguez un operativo de la CIA, no tiene mucha credibilidad puesto que su profesión se basa en la desinformación.

Che decidió llevar su revolución al resto de Latinoamérica y escogió Bolivia como la próxima nación para liberar. Pero no logró reclutar adeptos, ni ganarse la población rural que lo rodeaba. Fue un tremendo error la información recopilada para esta decisión, puesto que se basó en un desconocimiento absoluto de la situación boliviana. Incluso se había escogido una región en extremo apartada donde su revolución no tendría mayor resonancia. Aparentemente su afecto por la nación boliviana había comenzado cuando era un joven estudiante en la década de los años cincuenta mochilando por América Latina. En ese abril de 1952, Bolivia había logrado una revolución, reducido el ejército, nacionalizado las minas de estaño y reducido los latifundios. Sin embargo el Presidente Víctor Paz Estensoro había vuelto a establecer el ejército, los mineros continuaban viviendo en condiciones infrahumanas, la reforma agraria no mejoró la agricultura y los sindicatos campesinos se convirtieron en bandas al servicio de sus líderes. Che había vivido la revolución boliviana del Movimiento Nacionalista Revolucionario antes de viajar a Guatemala para conocer la revolución de Arbenz y había querido regresar al considerar que esta había fallado.

Era aparente para Che, que la Revolución Cubana no se iba a repetir en Bolivia. Los soviéticos ya no estaban en situación de apoyar otro gobierno revolucionario en América Latina y los yanquis no la tolerarían. Ni siquiera habían aceptado un cambio liberal democrático en la República Dominicana, lo que implicaría que el éxito de una revolución boliviana terminaría en una intervención militar, el verdadero fin del Che. Su mensaje de 1967 a la Primera Conferencia Tricontinental en la Habana, redactado cuando ya se encontraba en Bolivia entrenando sus guerrillas en Ñancahuazú, ingenuamente exhortaba a los revolucionarios Latinoamericanos, con el fin de tratar de obligar a los militares estadounidenses sobre extenderse y debilitarse,

“la creación de dos, tres, muchos Vietnam”.

Pero las cosas no salieron bien. En febrero de 1967, el gobierno del General René Barrientos se enteró por primera vez de importantes barbudos en un lugar al sureste del país, llamado Ñancahuazú. El mes siguiente, fueron detenidos dos jóvenes bolivianos quienes trataban de vender un arma en la cercana población de Camiri. Bajo interrogación, los jóvenes confesaron haber desertado de un operativo guerrillero, apoyado por Fidel Castro y que los barbudos eran cubanos. Pero aún más sorprendente para las autoridades bolivianas, era, según afirmaban los jóvenes capturados, que el líder guerrillero era Che Guevara. El hecho pronto fue corroborado por las autoridades al encontrar documentos en un jeep abandonado, que vinculaban a Che con una conspiración internacional de mayor alcance.

Los estadounidenses inicialmente dudaron que Che se lanzaría a iniciar un movimiento guerrillero en el este boliviano y consideraban que el gobierno de Barrientos exageraba la situación en busca de asistencia económica y militar. Pero tras un encuentro armado entre guerrilleros y el ejército a finales de abril, el gobierno de Johnson envió dos oficiales y veinte Boinas Verdes con el fin de entrenar una unidad especial contraguerrillas en un campamento al norte de Santa Cruz. La CIA también envió dos de sus agentes. Con el fin de camuflarlos entre la población, escogieron cubanos, entre ellos, Félix Rodríguez, el mismo que reclutaba cubanos con Bush Papá en Miami para la Bahía de Cochinos y Gustavo Villoldo.

En 1967 Rodríguez se había convertido en una naciente estrella de la División de Actividades Especiales. Era considerado el máximo operativo de campo para América Latina razón por la cual se

Félix Rodríguez, cubano-estadounidense agente de la CIA

Félix Rodríguez, cubano-estadounidense agente de la CIA

convirtió en la punta de lanza para cazar a Che Guevara. Félix había huido de Cuba tras el triunfo de la Revolución y en el baño de sangre que siguió al ascenso de Fidel, la mayor parte de la familia de Rodríguez, incluido su padre y dos hermanos, habían sido asesinados, al parecer Che habría sido el responsable. Pronto Félix se había unido al grupo sicarial de la Operación Cuarenta y después a la Brigada 2506, con el fin de derrocar a Fidel Castro. Rodríguez se fue de voluntario a la isla con el fin de hacer inteligencia para la planeación de la invasión en Bahía Cochinos.  Así que cuando los informes de inteligencia indicaban que Guevara operaba en Bolivia, Rodríguez vio la posibilidad de venganza y usando el uniforme de un mayor del ejército Boliviano se unió a la expedición.

En los meses siguientes, el ejército boliviano apretó el cerco al Che y su banda. El 31 de agosto destruyeron la retaguardia guerrillera, la cual llevaba varios meses sin comunicación con el cuerpo principal de combatientes. Para entonces los insurgentes se encontraban totalmente desabastecidos y tan hambrientos que tuvieron que matar la mula de Che para poder alimentarse. La mula había sido indispensable para el argentino debido al rápido deterioro de su salud.

Che nunca fue hábil en táctica durante la Revolución Cubana, siempre la dejaba en manos de sus compañeros más competentes. Al triunfar la revolución se le dio la tarea de industrializar la isla, difícil tarea que obviamente no logró.

Para el mes de septiembre el cuerpo especial contrainsurgente entrenado por los Boinas Verdes ingresó al área de operaciones al mando del entonces Capitán Gary Prado, quien con la asistencia del escuadrón yanqui cazaron al grupo insurgente que huía.

Octubre 9 de 1967 Capitán Gary Prado (último a la derecha)

Octubre 9 de 1967 Capitán Gary Prado (último a la derecha)

En la noche del 7 de octubre, un hombre regando su sembrado de papa, vio al grupo y advirtió al ejército. El cuerpo de contrainsurgencia se ubicó en las proximidades y capturaron al argentino, la tarde siguiente.

A pesar de estar mal equipados y mal dirigidos, los hombres de Che con todas las adversidades, continuaron combatiendo hasta la muerte. Che fue herido en una pierna, trató de huir acompañado por Simeón Cuba y Juan Carlos Changy, saltando corrió en el descubierto pero dos miembros de las Fuerzas Especiales bolivianas lo encañonaron obligándole a soltar sus armas, alzar las manos y gritarles:

“No disparen, no disparen. Soy Che Guevara. Valgo más vivo que muerto.”

Una vez capturados los prisioneros fueron trasladados a La Higuera, donde estuvieron detenidos en la escuela de la zona.  Después de alimentarlos, Che fue interrogado por los militares bolivianos y el agente Félix Rodríguez. El hoy retirado General Gary Prado contó a la BBC:

Yo tengo dos percepciones del Che. Son imágenes muy claras que tengo de haber estado con él unas quince horas, desde que lo capturamos hasta que lo entregué al comandante de la división para que tomara las determinaciones de nivel superior. La primera fue el momento de la captura, de un hombre derrotado, como él mismo lo admitía, que decía esto se ha terminado. Un hombre prácticamente en el límite de sus fuerzas. Después, ya más descansado, alimentado, un poco más activo, mirando, buscando, queriendo saber cuál iba a ser su futuro. Son las dos imágenes que tengo, que son diferentes. Y bueno, también queda la otra imagen fabricada, la del mito que se ha alimentado constantemente. El Che que yo conocí no es el Che del mito y de la leyenda. Era un hombre que daba pena. Daba pena verlo. No inspiraba ni admiración ni respeto. Era un hombre capturado, derrotado. Esa es la realidad.”

Che Guevara después de Ejecutado

Che Guevara después de Ejecutado

El presidente Barrientos, con el comandante en Jefe y el Jefe del Estado Mayor decidieron ejecutarlo, y  se transmitió la orden al coronel Joaquín Zenteno Anaya, comandante de la Octava División, quien la hizo cumplir por medio del Sargento Mario Terán, quien fue escogido al azar entre siete suboficiales y quien debía ejecutar también a los compañeros guerilleros Simeón Cuba y Juan Carlos Chang. A pesar de que eran ordenes que venía del más alto nivel, fueron entregadas al Sargento Terán por el efectivo de la CIA, Félix Rodríguez, quien se hallaba presente y había entrevistado al prisionero, tomado las últimas fotos de él con vida y todos los documentos encontrados. Aparentemente los gringos lo querían derrotado y vivo, para que prisionero, fuera un golpe a la imagen del gobierno de Fidel.

En 1977 entrevistado por el Paris Match, Terán contó su experiencia:

Una vez ejecutado, el cadáver de Che fue exhibido al público

Una vez ejecutado, el cadáver de Che fue exhibido al público

Dudé 40 minutos antes de ejecutar la orden. Me fui a ver al coronel Pérez con la esperanza de que la hubiera anulado. Pero el coronel se puso furioso. Así es que fui. Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo, Usted ha venido a matarme. Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó, ¿Qué han dicho los otros? Le respondí que no habían dicho nada y él contestó, ¡Eran unos valientes! Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. ¡Póngase sereno -me dijo- y apunte bien, va a matar a un hombre! Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto.”