De padres Sicilianos, Claudia Cardinale nació en Túnez el 15 de abril de 1938 para llegar a ser musa de los directores italianos más destacados de todos los tiempos: Fellini, Visconti y Sergio Leone, y toda una sex-symbol para el resto de la humanidad. Entró en el mundo del cine por hermosa, tras ganar un concurso de belleza, para descubrir que la cámara la amaba tanto como todo aquel que se atrevía a mirarla; su voz, un tanto grave, parecía jugar en su contra y sus películas fue doblada hasta que Federico Fellini decidió que incluso aquella voz profunda tenía encanto en ella.

 

Participó en algunas de las películas más memorables de la filmografía italiana, como el Gatopardo u Ocho y Medio para dar a continuación el salto a Hollywood, donde trabajó con John Wayne, Rita Hayworth o Rock Hudson entre otros importantes actores de la época.

Claudia es una mujer de mentalidad abierta y progresista con fuertes convicciones políticas, defensora de la mujer y de los derechos del colectivo gay, vive actualmente en París.

En 1966 se casó con Franco Cristaldi, quien adoptó al hijo que ella tenía, fruto de una violación que sufrió cuando tenía 17 años y vivía sola en Túnez. Se  divorció en 1975 y desde entonces ha sostenido una relación con el director de cine Pasquale Squitieri, con quien tiene una hija y que es todavía hoy su compañero de vida.

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