Es gracias a una viuda muy rica del siglo XVII, doña Elvira de Padilla como buena creyente católica, quien con sus hijas y sobrinas decide crear una pequeña oratoria donde podía rezar y elevar sus oraciones a la Virgen. Entonces en una de sus casonas de la Calle del Triunfo, decide aplicar la última moda en arquitectura de la madre patria y hace construir un camarín donde se instala un pequeño altar para venerar a la Virgen del Carmen. En su testamento el Camarín del Carmen pasó a la Comunidad de las Carmelitas Descalzas, quienes lo habitaron hasta 1861 cuando fueron expulsadas de país por Tomás Cipriano de Mosquera. Con el tiempo, la Calle del Triunfo pasó a denominarse la Calle del Camarín del Carmen.

La rica decoración interior que poseía fue saqueada por los liberales con el beneplácito del gobierno. Entonces con el local vacío, Mosquera lo utilizó como guarnición militar. Al iniciarse las guerras civiles, los gobiernos del Olimpo Radical lo destinaron como hospital militar hasta 1880.

De la estructura original  únicamente se conservan los muros exteriores del templo y la cripta, que mantiene la graciosa extensión semicircular que da hacía la calle, en cuyo interior se emplazaba el altar mayor del templo.

Pese a que la Iglesia del Carmen y el convento de los Carmelitas Calzados fueron demolidos a comienzos del siglo XX, el Colegio Salesiano León XIII restauró el viejo camarín y acondicionó su interior primero, para funciones educativas, después a finales de la década de 1980, se convirtió en una sala de teatro con capacidad para 500 espectadores, desde entonces artistas nacionales e internacionales intensifican la actividad cultural de este inmueble.

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