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Mariano Ospina Peña

Al no existir aún, la Escuela Militar de Cadetes, ni la Escuela Superior de Guerra, nuestros militares eran empírcos, forjados en los campos de la guerra civil y por ende no hubo un estudio militar serio, sobre la situación en Panamá, como sí lo hicieron los gringos quienes tenían la Academia Militar de Westpoint desde 1802.

Aparentemente no había sido fácil conseguir el nuevo comandante para Panamá. Según el Ministro de Guerra Alfredo Vásquez Cobo, el ruega y suplica a los generales Ernesto Borrero, Lucio Velasco, Enrique Palacio, Jesús García y Carlos M. Sarria, para que acepten el mando en Panamá. ¿Que clase de Ministro era Vásquez? ¿Qué clase de general era? No es capaz de hacerse obedecer de sus subalternos, ni siquiera rogando y suplicando. ¿Cual era la disciplina que manejaba en el Ejército? Sin embargo a los renuentes se les manteniene en servicio activo. Uno sería Director de la Escuela de Cadetes, otro Comandante de la 3ª Zona Militar y otro Cónsul General en Nueva York.

El Comandante

General Juan Bautista Tobar y Tobar

Como nadie más acepta la posición en Panamá, el día 15 de septiembre Marroquín habló con el general retirado Juan Bautista Tobar. Exigió un sueldo de $1.200 pesos en plata y llevar como ayudante a su pariente, el general Ángel María Tobar. El día 16 se entrevistó con el Ministro Vásquez Cobo, se le entregó pasaporte auxiliado y un anticipo sobre su sueldo. El día 19 de septiembre mediante el decreto ejecutivo 874 fue llamado al servicio activo, un día antes de la posesión de Obaldía como gobernador, Marroquín hizo el nombramiento de Tobar como Comandante en Jefe del Ejército de Panamá con jurisdicción y mando sobre las Jefaturas del Ejército de Panamá, Cartagena, Barranquilla y Santa Marta, y las flotillas del Atlántico, Pacifico y río Magdalena y además:

“El señor Marroquín resolvió investir a Tobar con un nombramiento secreto, acompañado de instrucciones también secretas, para que asumiera el mando civil de Panamá en reemplazo de Obaldía si lo estimaba conveniente, pudiendo posesionarse de la gobernación ante testigos al pisar suelo panameño.”[1]

La integridad de la patria quedaba entonces en el General Juan B. Tobar (1862-1927) quien era hijo de don Sebastián Tobar Gutiérrez y Emilia Morales Caicedo. Con 50 años, era un experimentado soldado del Partido Conservador de la reciente guerra civil, cuya hoja de servicios se engalanaba con los nombres gloriosos de Piedecuesta, Bucaramanga, Palonegro, Cúcuta y los Tratados de Neerlandia, pero se había hecho célebre porque:

“A raíz del tratado de paz llamado de Neerlandia, firmado entre el gobierno conservador y el general Rafael Uribe Uribe para terminar la guerra civil de los Mil Días, se negó a cumplir cierta orden telegráfica que le diera el ministro de guerra de la época, el delicado poeta costumbrista don José Joaquín Casas. La orden consistía en nada menos que seguir a Uribe Uribe Consejo de Guerra. El general Tobar le disparó a Casas un telegrama con el cual le provocó al ministro un síncope que casi lo lleva a la tumba: Prefiero renunciar y romper en la rodilla mi espada, antes que envilecerla quebrantando la palabra dada al adversario.”[2]

Según Vásquez Cobo, el decreto del nombramiento de Tobar lo enviaba “con destino inmediato y urgente” a las ciudades de Colón y Panamá y la Tesorería General de la República le entregó $30 mil pesos oro en Bogotá y en Barranquilla recibió otros $35 mil pesos oro.

Peligro Inminente

Pero Tobar era otro chafarote, igual a su jefe, el Ministro de Guerra Vásquez Cobo. A pesar de la urgencia con que se ordenaba su salida, el gobierno no lo despachó sino hasta el 24 de septiembre sin ningún aparato militar. Ese día fue instado por un amigo para que apresurara la marcha a Panamá y respondió el nuevo comandante, que en La Dorada tenía el (vapor) Hércules esperándole con las calderas prendidas. En la Estación del Ferrocarril se encontró con los hermanos Calvo, el uno viajaba a Cuenca, Ecuador y el otro, general Luis Eugenio Calvo se dirigía a Cartagena. Nuevamente fue apurado de llegar rápidamente a Panamá, por el Senador panameño Juan B. Pérez quien les acompañaba, y además le advirtió precaución hacia los separatistas. Los hermanos acompañaron al general Tobar hasta Agualarga y su único tema de conversación en el trayecto fue el peligro inminente de la separación del Istmo de Panamá. Luis María Calvo recién había llegado de Panamá y en ese puerto había encontrado gran excitación separatista a lo que Tobar les tranquilizó afirmando que iba bien preparado. A pesar de la urgencia manifiesta de su viaje, Tobar ofreció espéralos en Honda para llevarlos en el vapor Hércules hasta Calamar a lo que Luis María le respondió:

Le agradezco mucho, general no me espere, pues es urgente continúe usted su viaje, lo más pronto posible, porque la menor demora sería causa que llegase tarde a Panamá. Vuele mi general, la ocasión se le presenta de cubrirse usted de gloria o de… lodo. [3]

El general Tobar siguió hasta Gamarra donde hizo detener el Hércules para desplazarse hasta Ocaña con el fin de hacer proselitismo político, llevando instrucciones de Marroquín para las próximas elecciones del 7 de diciembre para elegir el Colegio Electoral, que el 2 de febrero de 1904 elegiría presidente. Viaja a Barranquilla el 9 de octubre donde continua con la política marroquinesca mientras espera instrucciones.

El Batallón 3º de Tiradores

El Tiradores sale el 17 de octubre de Bogotá para Barranquilla. Vásquez Cobo:

A mediados del mes de Octubre envié de esta ciudad hacia la Costa Atlántica uno de los mejores Batallones que hacían la guarnición de la capital: el Batallón 3º de Tiradores de gente veterana y aguerrida, con más de cuatrocientas plazas, muy bien pagado y equipado.

La verdad es que no se enviaron refuerzos a Panamá, sino el Batallón 3º Tiradores fue destinado a la guarnición de Barranquilla.

Urgentísimo-Bogotá, Octubre 17 de 1903 -Señor Gobernador del Departamento-Cartagena-Sale hoy para Barranquilla, con objeto de reforzar esa guarnición, el Batallón 3º de Tiradores de la División Nariño, á órdenes del Coronel Eliseo Torres. Encarezco á Usía su intervención para que se le tenga listo cuartel adecuado y de las mejores condiciones posibles. Dicho Cuerpo recomiéndolo á la consideración de Usía por ser de absoluta confianza y meritorio su veteranía, disciplina y moralidad.

Amigo afectísimo, A. Vásquez Cobo[4]

El comandante es el coronel Eliseo Torres. Su plana mayor está compuesta por el Segundo Comandante, teniente Coronel Luis María Bernal; el Ayudante Mayor, Capitán Carlos I. Pineda; el Segundo Ayudante, el teniente Santos Rodríguez y el habilitado, señor Luis Jiménez. El batallón estaba compuesto por 5 compañías con 95 soldados y 4 oficiales cada una. La Primera Compañía al mando del capitán Isaias Rojas; La Segunda Compañía al mando del capitán Abundio Trujillo; La Tercera Compañía al mando del capitán Carlos J. Morales; la Cuarta Compañía al mando del capitán Telesforo Morales; y la Quinta Compañía al mando del capitán Benjamín Robledo para un total en el batallón de 24 oficiales, 475 soldados y un civil. El batallón está bien armado y apetrechado, llevan 500 mil tiros, no 2 millones como afirmó el ministro.

La Fuerza Naval

En el Pacifíco la flotilla estaba al mando del general Leonidas Pretelt con el vapor Veintiuno de Noviembre al mando del general Rubén Varón; el vapor Bogotá, al mando del general Luis Alberto Tovar y el Comisario pagador, coronel Jorge Martínez Landínez; el vapor Chucuito; y veleros. En el Atlántico la flotilla estaba compuesta por el crucero Próspero Pinzón; y el Cartagena.

Estupidez o ineptitud

Vásquez Cobo hace caso omiso a las advertencias de Tomás Herrán en Washington y envía el Batallón 3º de Tiradores vía río Magdalena a Barranquilla y Cartagena hacia Colón y no por el Pacifíco

General Ramón C. Amaya

hacia ciudad de Panamá. Sin embargo el Ministro ordena al general Lucio Velasco, comandante en el Cauca, preparar el traslado de tropas de Cali, uno o dos batallones, por Buenaventura. Por su parte Tobar recibe órdenes de Vásquez Cobo en un telegrama del 8 de octubre para que se dirija, no a Panamá sino a la Guajira:

a controlar un contrabando, porque él no creía que lo de Panamá fuera tan pronto”[5].

“Oficial-Barranquilla, 16 de Octubre de I903 – Ministro Guerra-

En cumplimiento de lo ordenado en telegrama de Su Señoría, fecha ocho, recibido hoy, despacho inmediatamente crucero Cartagena con comisionado especial, que lleva órdenes terminantes respecto contrabando. Oportunamente comunicaré el resultado comisión. En oficio de esta fecha doy á Su Señoría cuenta detallada situación Ejército. General Amaya seguirá conmigo Cartagena, Panamá, por considerar conveniente su presencia allí. General Escandón reemplazarlo en ésta. Situación general en Departamento bien.  –JUAN B. TOBAR[6]

En su obra Pro Patria de 1910, Vásquez Cobo afirma que estas instrucciones sobre el contrabando era una clave que refería a un movimiento subversivo en la Guajira.

El 19 de octubre el Ministro de Guerra Vásquez Cobo, envía un nuevo telegrama a Tobar con solo dos palabras: Todo Tranquilo y el 28 Tobar recibe el siguiente:

Urgentísimo-Oficial-Bogotá, 28 de octubre de 1903 -Juan B. Tobar-Barranquilla ó donde se halle-Una invasión de setenta (70) hombres, procedentes de Nicaragua, desembarcó en las costas del Departamento de Panamá; inmediatamente se despacharon, en crucero Veintiuno, fuerzas del Batallón Colombia, las que ya se encuentran en la población de Penonomé, con orden de atacar á los filibusteros. En vista de estos acontecimientos, debéis seguir sin demora para el Istmo, y con actividad y energía que os caracterizan, sofocar ese atentado á la patria con ejemplar castigo. Batallón 3° de Tiradores debe llegar sábado próximo á Barranquilla; este Batallón debe encontrar el crucero Cartagena listo en Puerto Colombia para que siga á Panamá. He ordenado  Gobernador Obaldía envíe uno de los buques del Gobierno á Buenaventura llevar los Batallones que de antemano tengo allí listos y equipados. Sigue próximamente remesa de cien mil (100,000) dólares y nuevo refuerzo, pues Gobierno Nacional no omitirá medida para sacar avante el honor y la integridad de la República. Liberales del Istmo y de esta ciudad protestan respeto al Gobierno; se les han ofrecido garantías en vista de su patriótica conducta. Servidor y amigo, A. VÁSQUEZ COBO

NOTA-Este telegrama debe transmitirse por todas las vías posibles, interrumpiendo toda comunicación, y en caso necesario, remitirse con posta. -Vásquez Cobo

Dentro de la lógica del gobierno, Vásquez Cobo pide al separatista de Obaldía que envie un buque a Buenaventura a recoger tropas antiseparatistas.

Juan B. Pérez: Don Lorenzo Marroquín también ha sostenido en sus declaraciones que de Bogotá se urgió al General Tobar para que continuara sobre la marcha, su viaje á Panamá, agregando que él suponía que diez días después de su salida de Bogotá, ya estaría en Panamá. Pero urgidos a su vez don Lorenzo Marroquín y el ex-Ministro de Guerra (Vásquez Cobo) para que presenten á la instrucción el telegrama, o la copia, o la certificación, o documento alguno que sirva para probar que realmente se enviaron al General Tobar las órdenes para que apresurara su marcha, para que volara al Istmo, ninguno de estos dos señores ha presentado el comprobante exigido. Pero el General Tobar si ha estado en esto muy categórico diciendo, que desde su salida de Bogotá no recibía él, más orden de continuar la marcha, que la que llevó el telegrama del 28 de Octubre, que en el acto se apresuró a cumplir, como que, en efecto, horas después de recibido por el General Tobar aquel telegrama, el 30 de Octubre, ya estaba, en camino en Puerto Colombia, para tomar el vapor Cartagena.[7]

Sin embargo el telegrama del 30 de octubre tampoco le advierte a Tobar que enfrentará un movimiento separatista en Panamá. Entonces abordó la cañonera Cartagena con el muy aguerrido Batallón 3º Tiradores, un verdaderamente selecto grupo de fusileros quienes con su Estado Mayor, no sabían bien cuál era la misión y como diría el inepto Vásquez Cobo:

“una fuerza veterana triple de la que estaba de guarnición, jefes y oficiales de toda confianza, bien equipada y municionada, con dos millones de tiros, con caja bien provista y todo bajo la suprema y discrecional dirección de un General en Jefe de altísimo prestigio, a quien se había revestido de todo género de facultades, autorizaciones e instrucciones bien determinadas, para poder hacer frente a todos los peligros y aún los más remotos.”[8]

El Batallón Colombia tenía 400 hombres, como se podrá ver, los 500 del Tiradores no podía triplicar la guarnición panameña. El Ministro de Guerra, general Alfredo Vásquez Cobo, al igual que el Vicepresidente Marroquín y el Canciller Luis Carlos Rico sabían desde mediados de julio, sobre preparativos independistas que se llevaban a cabo en Nueva York y Washington; también sabían desde el 5 de septiembre, que empleados del Ferrocarril de Panamá y de la empresa del canal estaban involucrados, sin embargo no se le advirtió nada a Tobar y lo más sorprendente es que Tobar, al parecer, tampoco se molestó en averiguar la situación en el istmo. Al parecer, a pesar de todas las advertencias, de todas las señales, ninguno de ellos creía en la secesión panameña.

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[1] Eduardo Lemaitre, “Panamá y su separación de Colombia”, Intermedio Editores, Bogotá, 2003

[2] Ibíd.

[3] Juan B. Pérez y Soto, “Panamá Derrotero”, Imprenta Eléctrica, Bogotá, 1912

[4] Ibíd.

[5] Ibíd.

[6] Ibíd.

[7] Ibíd.

[8] Ibíd.