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Mariano Ospina Peña

A partir del 1 de noviembre de 1899, William Nelson Cromwell como abogado de la empresa francesa, obtuvo un contrato con fecha noviembre 21 de 1899, en el cual tenía el poder para crear una organización estadounidense, con el fin de americanizar la Compagnie Nouvelle du Canal de Panama. En principio los accionistas franceses llegaron a creer que podrían recuperar algo de sus inmensas pérdidas. Sin embargo desconocían el grado de virtuosidad en delincuencia legal alcanzada por Cromwell. El abogado y sus poderosos socios estadounidenses serían hombres en extremo ricos. Bajo los términos del contrato, la empresa estadounidense recibiría:

“El Canal de Panamá y concesiones, incluyendo todas las obras del canal, planta, maquinaria, edificaciones y toda propiedad real fija o movible en el istmo de Panamá, que pertenezca a la Compagnie Nouvelle du Canal de Panama… todos los planes, estudios de inspección y reconocimiento, reportes, datos, registros y archivos pertenecientes al canal; también todas las tierras cedidas gratuitamente por el gobierno de Colombia… La empresa estadounidense también adquirirá todo derecho de cualquier índole perteneciente a la empresa francesa en las 68.534 acciones del Ferrocarril de Panamá. Estas acciones del ferrocarril serán propiedad absoluta de la empresa estadounidense al finalizar la construcción del canal sin ninguna clase de pago adicional. Mientras tanto continuarán en fideicomiso hasta el cumplimiento de la susodicha condición.”[1] “El señor William Nelson Cromwell tiene en forma exclusiva poder bajo acuerdo formal con la Junta Directiva de la Compagnie Nouvelle du Canal de Panama hacer con un sindicato estadounidense la americanización de la compañía del canal de Panamá… …también se entiende y acuerda que el señor Cromwell puede proceder a negociar, determinar y acordar sobre cualquier plan, términos, acuerdos, condiciones, preguntas y detalles que el considere necesarios y aconsejable al respecto de los propósitos en general aquí indicados, incluidos los términos y provisiones de fiducias y acuerdos que el estime aconsejable establecer o hacer…

Con el fin de ayudarle en americanizar el proyectado canal panameño, Cromwell había contratado en 1898 para una oficina especial de prensa, a un periodista, tan inescrupuloso como él, Roger Leslie Farnham y como su asistente, Jonas M. Whitley ambos del periódico de Joseph Pulitzer, “The World”  de Nueva York. Farnham también hacía de asistente para varios de los miembros de la firma de abogados de Cromwell, quienes pasaban semanas sin fin en Washington DC esclareciendo toda información sobre el proyecto panameño. Pronto supo el abogado que con sus contactos, los de la Compagnie Nouvelle du Canal de Panama y la Compagnie du Canal de Panama interesar capitalistas estadounidenses en la empresa de terminar el canal, era relativamente sencillo.

La Compagnie du Canal de Panama tenía banqueros estadounidenses muy importantes desde su comienzo. J. & W. Seligman encabezada por Jesse Seligman ahora estaba en manos Isaac, Drexel, Morgan y Company era pues J.P. Morgan con un socio, Anthony J. Drexel y el gran amigo de Morgan, Charles D. Lanier de Winslow, Lanier & Company. Así que la idea de Isaac apoyado por J.P. Morgan y Lanier era muy sencillo hacerla correr entre sus amistades y lograr suscriptores para acciones y bonos.

Los suscriptores accionarios de la Panama Canal Company of America de izquierda a derecha arriba: J. Edward Simmons; Jacob Schiff; E.C. Converse; Warner van Norden; August Belmont. Abajo: Levi P. Morton; Isaac Seligman; Charles R. Flint; J.R. Delamar y Vernon H. Brown

Francis Lynde Stetson

Entonces el 27 de diciembre  de 1899, Cromwell creó e inscribió en Nuevo Jersey la Panama Canal Company of America. Los socios fueron William P. Chapman Jr., Henry W. Clark y Francis D. Pollak, todos empleados o luego socios o asociados en la firma de abogados de Cromwell (Sullivan & Cromwell). El capital sería de $30 millones, expandibles a $120, y 10 millones de acciones. Como consejeros de la nueva empresa fueron nombrados, el mismo Cromwell y Francis Lynde Stetson, conocido abogado de J.P. Morgan. Entre sus suscriptores estaba J. Edward Simmons, Presidente del Fourth National Bank y del Ferrocarril de Panamá; Kuhn, Loeb & Co.; E.C. Converse, Presidente del National Tube Company; Warner Van Norden, Presidente del Bank of North America; August Belmont, Levi P. Morton, J. & W. Seligman, Charles R. Flint, J.R. Delamar y Vernon H. Brown.[2]

Hay que tener en cuenta que el abogado Stetson fue el abogado personal de J.P. Morgan, además de Consejero para International Maritime Company, Northern Pacific Railway, Southern Railway y la United States Rubber Company, también representó United States Steel Corporation. Pero el liquidador de la Compagnie Nouvelle du Canal de Panama se enteró de las andanzas del Zorro de Wall Street con sus amigos financieros y logró que un juzgado prohibiera la venta de los activos a los estadounidenses sin el previo consentimiento de los accionistas franceses. Hasta allí llegó la americanización de la empresa francesa.

El American Syndicate

Pero el negocio ya estaba planteado. Los magnates estadounidenses ya habían vislumbrado un gigantesco signo de dólares en las Compagnies du Canal de Panama y sabían que podrían lograr inmensas utilidades comprando acciones y bonos de la  Compagnie du Canal de Panama que de todos modos se vendían libremente en Francia. Es entonces a partir de 1900 cuando comienza la separación de Panamá de Colombia. Mientras los colombianos se mataban en una estéril guerra civil, en los Estados Unidos, William Nelson Cromwell organizaba con poderosos magnates de Wall Street lo que los gringos llamaron un syndicate (sindicato o consorcio), para apropiarse de los intereses en Panamá. El Syndicate hizo un acuerdo fechado noviembre 21 que proveía un fondo de $5 millones, pero solo 3 millones fueron necesarios. El acuerdo le daba a Cromwell poder ilimitado y arbitrario para hacer lo que quisiera, sin tener que responder por sus actuaciones.  El American Syndicate tenía miembros cuyas influencias políticas y financieras eran muy poderosas en Estados Unidos. Estos potentados tenían a sus abogados ocupando curules en el senado y posiciones en el gabinete. En fin, Cromwell como autócrata de este sindicato y agente de la vieja y nueva compañía del canal de Panamá, tenía tras de sí la más grande concentración de riqueza e influencia política jamás concentrada en un solo hombre.[3] Al igual que Lesseps, el American Syndicate solo respiraban capitalismo salvaje y con un premio de $40 millones de dólares (algo así como 1’200 millones hoy), era apenas lógico que Cromwell, J.P. Morgan, Henry Taft, Douglas Robinson y secuaces crearan el timo ideal, con el fin de quedárselos. Claro que para ello requerían de la anuencia del gobierno estadounidense, pero el Syndicate era lo suficientemente poderoso para ejercer toda la presión necesaria. A partir de entonces se ordenó a todos los bancos, con sus cientos de sucursales en varias ciudades y pueblos de Francia, para que calladamente adquirieran bonos de la Compagnie Universelle du Canal Interocéanique de Panama. Compras en pequeñas cantidades de 5 o 10 y cuya cotización estaba en casi nada, apenas el 3% o menos. Las compras directas a los campesinos franceses con seguridad estaban por debajo de la cotización en París. En pocos meses, todos los bonos que estas entidades lograron adquirir, estaban en su poder y a beneficio de quien se guardaban (el syndicate), era un secreto a voces en París. Este grupo de magnates, ávidos de dinero, son los verdaderos padres de la República de Panamá, en conjunto con el entonces gobierno de los Estados Unidos, ávido de un paso interoceánico.

 John Pierpont Morgan

John Pierpont Morgan

Uno de los más grandes magnates financieros de su era. Morgan dominó las finanzas corporativas y la consolidación industrial de su época. Fue indiscutiblemente el más grande de los robber barons, término peyorativo para denominar los hombres de negocios y banqueros. Con Andrew Carnegie, John D. Rockefeller y Jay Gould fue el creador de la súper economía estadounidense.

Morgan fue un hombre muy detestado, pero nadie más experto en la formación de capitales. Lo que le distinguía de los demás, era lo que sabía y como utilizaba ese conocimiento. La gran ventaja de J.P. Morgan fue que, como banquero, al conceder créditos, conocía muy concienzudamente sus clientes. Usualmente estos eran enormes corporaciones, así logró estudiar a fondo grandes facetas de las actividades comerciales estadounidenses. Por ejemplo, sabía que la industria ferroviaria estaba sobresaturada. Esto era lo que había hecho de ella vulnerable. Así en plena recesión, comenzó a concebir un proyecto para reestructurar el sector, eliminar corredores superfluos y aminorar la competencia.

William Vanderbild hijo del magnate Cornelio, consideró que tenía demasiadas acciones de New York Central y solicitó a J.P. Morgan vender doscientas cincuenta mil. Morgan logró tres millones de dólares con la transacción, pero más importante, había logrado una posición en la junta directiva del ferrocarril, representando a los inversionistas británicos, quienes adquirieron un considerable paquete accionario. Este se convirtió en su modus operandi. Su vinculación a Wall Street le permitía intermediar, integrar juntas directivas, en ellas tenía acceso a información privilegiada, lo que pronto le llevó a conocer a fondo la industria ferroviaria. En razón a que los ferrocarriles afectaban en forma directa e indirecta muchas otras industrias, pudo comprender mejor que nadie, la economía del país. Entonces su aprobación se convirtió en esencial para adquisiciones y fusiones, además de arbitrar los conflictos. A la sazón se dedicó a ello y logró organizar el sector ferroviario llevando a la obtención de utilidades, simplemente dosificando el mercado entre los competidores, acabando con la mortal competencia. Se le criticó de conspirar para crear monopolios y algunos se negaron, pero el poder decisorio de Morgan crecía.

Aunque John P. Morgan nunca fue tan rico como Carnegie o Rockefeller, incluso otros grandes capitalistas de la época acumularon fortunas vastamente superiores a la suya, Morgan lideraba el sector financiero, la piedra filosofal del capitalismo y su poder era mucho más persuasivo que el de cualquier otro. Se le atribuye:

“¡El oro es dinero! Todo lo demás es crédito.”

Carnegie dominaba el acero, la industria sobre la cual se construyó la nación moderna estadounidense y Rockefeller controlaba la industria petrolera, la cual iluminaba los hogares, ciudades, lubricaba y comenzaba a dar energía a la vida estadounidense. Pero el dinero de Morgan reorganizó el sistema vascular de la nación… los ferrocarriles. Le compró a Carnegie y luchó contra Rockefeller para crear la corporación más grande hasta ese momento, el trust de acero de United States Steel. También fue quien hizo la fusión Edison General Electric y Thomson-Houston Electric Company para crear General Electric. Incluso rescató al Presidente Cleveland y el gobierno federal de una catástrofe financiera así como ayudar en resolver la crisis económica del Pánico de 1907.

Este es el más grande de los magnates que se interesaron en el “negocio” de Panamá pero no es el único. A Seligman y Lanier se les unieron hombres como Levi P. Morton quien había sido Vicepresidente de los Estados Unidos entre 1889 y 1893 y al analizar cada uno de los otros, veremos que son magnates en diferentes campos pero todos con una característica en común, eran muy, muy ricos y poderosos.

La Mina de Oro

El diario de San Francisco, The Call publicó el día 3 de abril de 1901 en la segunda página la siguiente historia:

Diario San Francisco Call de abril 3 de 1901

“Cuento de la Mina de Oro, Rumor de Ferrocarril”

“El cuento del ardid de Morgan en Panamá provino de esta fuente”

“El Departamento de Estado Niega Oficialmente haber negociado asuntos del canal con el capitalista al igual que el Ministro”

Incredulidad general y negativas oficiales resultaron del reportaje que J. Pierpont Morgan había descubierto una rica mina de oro en la ruta del propuesto canal de Panamá, que encabezaría una asociación (syndicate) para construir el canal y que había logrado la cooperación del Presidente McKinley y la asistencia de los Estados Unidos de Colombia.

Desmentidos de ese informe llegaron de la Casa Blanca, el Departamento de Estado, la Legación colombiana y la Embajada francesa. La mayoría de quienes negaron el informe también dijeron que era un rumor que se había iniciado con el fin de hacer más difícil la negociación de los tratados del canal por los Estados Unidos con la Gran Bretaña, Colombia, Costa Rica y Nicaragua. El Ministro (embajador Carlos Martínez) Silva, quien también es el Ministro de Relaciones Exteriores negó en forma enfática que él hubiese estado en contacto con J.P. Morgan o cualquier otro capitalista estadounidense sobre la venta de la concesión del canal de Panamá.

 Esto fue, supuestamente un rumor. Ahora veamos la realidad de la “mina de oro” que logró J.P. Morgan en el departamento colombiano de Panamá.

Los documentos de John Craig Hammond

Hammond era un periodista entendido en los asuntos del Wall Street y Park Row (el sector financiero de Nueva York) de su época. Había sido secretario de prensa para el New York Central Railroad y al parecer tenía en la mira un escándalo financiero del  senador Chauncey M. Depew y el magnate ferroviario Edward Henry Harriman. Depew era abogado de Cornelio Vanderbilt, Presidente del New York Central Railroad y senador, Harriman por su parte era el Presidente de la Union Pacific Railroad y Southern Pacific Railroad.

Chauncey M. Depew y E.H. Harriman

Depew y Harriman eran furibundos antirooseveltianos por lo tanto deseaban desacreditar a Teddy destapando sus turbios manejos con el American Syndicate. Con el fin de que Hammond dejara la investigación contra ellos, le ofrecieron copias de los documentos del American Syndicate del Canal de Panamá. Él los tenía en una cajilla de seguridad y los entregaría a The World cunado el notoriamente vengativo Teddy dejara la presidencia el 4 de marzo de 1909. Luego ellos trataron de encubrir todo el asunto ya que, eran parte activa del complot que desmembró a Colombia. Entonces exigieron al periodista Hammond la devolución o destrucción de la documentación que le habían entregado. Hammond cuenta:

En una conferencia en Washington, se había presentado con tal urgencia la importancia de destruir los documentos que habían entregado, que se me había negado la salida hasta tanto confirmara a mis millonarios y poderosos amigos políticos, que los documentos del acuerdo del sindicato y el registro del banco sí habían sido destruidos.

 Estos incluían a  J.P. Morgan, James Stillman, Isaac Seligman, J. Edward Simmons, Joseph R. Delamar, Vernon H Brown, Geo J. Gould, Chauncey M. Depew, Edward C. Converse, Clarence H Mackay, Douglas Robinson, Henry H Rogers, Charles D Lanier, Henry W Taft, Charles R Flint, y Edward J Hill.

El siguiente es el texto completo de lo que fue el documento original del acuerdo de lo que se denominó el American Syndicate:

 Memorando del Acuerdo

En el cual J-P. Morgan & Co, J. Edward Simons, James Stillman, Isaac Seligman, Douglas Robinson, Henry W. Taft, H.H. Rogers y otros desean adquirir ciertas acciones  de capital de la compañía Compagnie Nouvelle du Canal de Panama, en tales términos y bajo las condiciones que pueden ser nombradas por un comité de tres personas, que serán seleccionadas de quienes están en este acuerdo.

Por lo tanto, nosotros los abajo firmantes, nuestros administradores y designados en consideración de la mutualidad aquí estipulada, hemos acordado para cada uno así:

 Primero: Adquirir tantas acciones como sea posible de Compagnie Nouvelle du Canal de Panama a un precio que no exceda veinte por ciento (20%) por acción, sobre el valor de cien dólares ($100.)

 Segundo: Una vez adquiridas las acciones en mención colocarlas en manos del comité ya mencionado.

 Tercero: Las acciones en mención serán poseídas por el comité para el beneficio de las partes de este acuerdo y serán vendidas a un precio no inferior al cincuenta y cinco por ciento (55%) sobre la base de cien dólares ($100).

 Los recaudos tras la venta de las acciones, tras deducir todos y cualquier gasto en su adquisición y venta será dividido proporcionalmente entre las partes de este acuerdo, según las cantidades suscritas y pagadas por ellos para la compra de las ya mencionada acciones.

 En testimonio de ello, las partes han acordado colocar sus manos y sellos este día 25 de mayo de mil novecientos (25 de mayo de 1900).

Las dos páginas del “Memorando de Acuerdo” firmado y sellado por los magnates estadounidenses para hacerse a los 40 millones de dólares

 

Testigo____            Firma           ______         Sello

 

WNC   J.P. Morgan & Co.              (sello)

WNC   James Stillman                 (sello)

WNC   I. Seligman                      (sello)

WNC   J. Edward Simmons           (sello)

WNC   J.R. Delamar                    (sello)

WNC   Vernon H. Brown              (sello)

WNC   Geo J. Gould                    (sello)

WNC   Chauncey M. Depew          (sello)

MNH   E.C. Converse                            (sello)

EJH     Clarence H. Mackay           (sello)

EJH     Douglas Robinson              (sello)

WNC   H.H. Rogers                     (sello)

WNC   Winslow Lanier & Co.         (sello)

WNC   Henry W. Taft                            (sello)

WNC   Charles R. Flint                 (sello)

WNC   Edward J. Hill                   (sello)

Junio 6, 1901[4]                                                                          

       

Entonces para garantizar la veracidad de estos documentos, el diario The World de Joseph Pulitzer los sometió al análisis de expertos grafólogos quienes declararon auténticas las firmas del acuerdo y que el testigo WNC era fácil de identificar como William Nelson Cromwell.[5]

Veamos quienes fueron estos prestantes hombres de negocios estadounidenses que formaron el consorcio que los mismos gringos denominaron el American Syndicate:

 J.P. Morgan & Co: era (aún es) una empresa comercial y de banca de inversión con base en los Estados Unidos, fundada por el todo poderoso John Pierpont Morgan (1837-1913) y comúnmente reconocida como la House of Morgan.

James Stillman: (1850-1918) Presidente de la Junta Directiva del National City Bank, magnate de los ferrocarriles, con posesiones en Nueva York, Texas y México.

I. Seligman: (1855-1917) Isaac Newton Seligman, hijo de Joseph Seligman (uno de ocho hermanos de Baiersdorf, Alemania, fundadores de la firma J&W Seligman & Co, una firma de banca de inversión) Presidente de la firma desde 1880. Es de anotar que J&W Seligman & Co financió la construcción del Canal de Panamá. Muy amigo del Senador Marcus Hanna a quien presentó Philippe Bunau-Varilla.

Edward Simmons: (1841-1910) Joseph Edward Simmons fue Presidente del Fourth National Bank, Presidente del New York Clearing House, Presidente del Panama Railroad Co., Presidente de The Panama Canal Co., Presidente de la Bolsa de Valores de Nueva York, Presidente de la Junta de Educación de Nueva York, banquero y político. Era el banquero del Senador Marcus Hanna lo que levanta la cuestión de si el Senador trabajaba por Estados Unidos o para Simmons y el American Syndicate.

J.R. Delamar: (1843-1918) Joseph Rafael De Lamar de origen holandés, un magnate minero en los Estados Unidos y Canadá, así como gran financista y especulador. Fue presidente de Delta Beet Sugar Company (azúcar de remolacha), director de la American Bank Note Company (impresión de dinero, bonos y acciones), Coronate Phosphate Company, American Sumatra Tobacco Company, Manhattan Sugar Company, la National Conduit and Cable Company y la Western Power Company.

Vernon H. Brown: (1832-1913) Era director del Hanover National Bank y del Seaman’s Bank for Savings, fideicomisario de la Atlantic Mutual Insurance Company, Staten Island Rapid Transit Company y la Sterling Salt Company.

Geo J. Gould: (1864-1923) George Jay Gould I, hijo de Jay Gould. Fue un financista y magnate ferrocarrilero. Manejó la Denver and Rio Grande Western Railroad y Western Pacific Railroad.

Chauncey M. Depew: (1834-1928) Depew era abogado de Cornelio Vanderbilt, Presidente del New York Central Railroad y senador por el Estado de Nueva York.

E.C. Converse        : (1849-1921) Edmund Cogswell Converse fue un hombre de negocios estadounidense, banquero y ejecutivo del beisbol. Participó activamente con J.P. Morgan en la fusión de la industria del acero estadounidense en US Steel. Posteriormente aún aliado con Morgan, fue Presidente del Bankers Trust (un banco para bancos y fideicomisos).

Clarence H. Mackay: (1874-1938) Clarence Hungerford Mackay fue un financista estadounidense, Presidente de la Junta Directiva de Postal Telegraph and Cable Corporation y Presidente de Mackay Radio and Telegraph Company.

Los cuñados a caballo, a la izquierda Douglas Robinson y a la derecha, Teodoro Roosevelt

Douglas Robinson: (1855-1918) Capitalista y comerciante en finca raíz. Era Presidente de Douglas Robinson & Co, Charles C. Brown Company y la Douglas Land Company, así como Fideicomisario de Atlantic Mutual Insurance Co, director de Equitable Life Assurance Society y la Astor Trust Company. Pero su mayor presentación fue haber casado con Corinne, hermana menor del Presidente Roosevelt.

H.H. Rogers: (1840-1909) Henry Huttleston Rogers fue un industrial estadounidense. Hizo fortuna con la refinación de petróleo y fue líder en la consolidación de Standard Oil con John D. Rockefeller.

Winslow Lanier & Co: Fue una empresa de banca de inversión fundada en 1849. En la década de 1880 fue operada por Charles D. Lanier (1837-1926), hijo de uno de los socios fundadores. Lanier por su parte fue muy amigo del magnate financiero J.P. Morgan con quien se embarcó en varios proyectos de ferrocarril.

Henry W. Taft: (1859-1945) Henry Waters Taft, abogado de la firma Cadwalader, Wickersham & Taft. Uno de los más reconocidos abogados de Nueva York, fue un gran antimonopolista. Miembro de la Junta de Educación de Nueva York, fideicomisario de Mutual Life Insurance Co y Central Savings Bank, sin embargo su mayor presentación es la de ser hermano menor de William Howard Taft (1857-1930), influyente funcionario del gobierno de Teodoro Roosevelt y Presidente de los Estados Unidos (1909-1913).

Charles R. Flint: (1850-1934) Charles Ranlett Flint fue un hombre de negocios estadounidense, mejor conocido por haber fundado Computing-Tabulating-Recording Company después conocida como Industrial Business Machines (IBM). Por sus manejos financieros fue denominado el “Padre de los Fideicomisos”.

El otro documento que Hammond entregó a The World fue un libro encuadernado en cuero fino rojo, que tenía en la cubierta en letras doradas, el bien conocido nombre de WINDSOR TRUST CO. Estampada en la parte interior se lee Banker’s Trust Company. El banco para bancos era dirigido por Edmund C. Converse, un miembro del American Syndicate, quien además estaba en la National Tube Company, una de las reorganizaciones armadas por Cromwell.

El otro documento entregado al diario “The World”

En la cima de cada una de las 16 páginas de libro bancario, todo escrito en la misma letra, habían nombres y una o más anotaciones de cifras en dólares y bajo algunos nombres anotaciones entre paréntesis. 10 de estos nombres estaban entre los firmantes del Memorando del Acuerdo. J.P. Morgan & Co. $433.333; J.E. Simmons $800.000; Winslow Lanier & Co. $333.333; George J. Gould $950.000; J.B. Delmar (sic) $1’333.333; Chauncey M. Depew $385.000; Clarence Mackay $750.000; Douglas Robinson $200.000; Isaac Seligman $1’333.333; Henry W. Taft $190.000; seis eran nuevos: G.W. Young $385.000; F.L. Jeffries (Amador) $750.000; Nelson P. Cromwell $1’333.333; G.W. Perkins $$233.000; y H.J. Satterlee $200.000.

El único Jeffries asociado al Manuel Amador Guerrero en la tal revolución de Panamá fue un militar aventurero llamado Herbert Ottley Jeffries (1866-1942) quien afirmó que, aunque se le había prometido una recompensa por sus servicios, solo obtuvo una gran concesión de tierras en el valle del río Bayano. Aparentemente y según Ovidio Díaz Espino, Jeffries es un testaferro de Amador Guerrero quien por su participación en la “revolución” ingresó al selecto grupo de los magnates en el American Syndicate. En 1909 el entonces Presidente de Obaldía instruyó a Jeffries mantenerse alejado de los reporteros de The World, mientras estos tomaban declaraciones y testimonios en Panamá. La participación de Jeffries era de “almirante” de cualquier cañonera capturada a los colombianos.[6]

Nelson P. Cromwell había figurado en algunos reportes de prensa en el esquema de  americanización de 1899 que hizo William Nelson Cromwell, sin embargo el abogado, cuando preguntado por el Senador Morgan para identificar al sujeto, Cromwell se negó. GW Perkins resultó ser George Walbridge Perkins líder del Movimiento Progresivo que acompañó a Teddy Roosevelt en las elecciones de 1912. Fue un gran ejecutivo de aseguradoras, banca y acerías. Fue gran asesor del financista J.P. Morgan.[7]

Una parte curiosa del esquema del canal fue el temprano nombramiento de un Comité estadounidense consistente en Drexel, Morgan & Company, Seligman & Company, y Winslow, Lanier & Company a quienes se les canceló $2.4 millones sin razón conocida. Era parte del esquema general para adquirir influencia y hacer que la gente del común creyese que grandes casas financieras estaban tras la empresa. Sin embargo este comité no tenía relación directa con el sindicato estadounidense formado luego en noviembre de 1899.[8]

En 1909 escribiría el estadounidense Alexander S. Bacon:

Descubrimientos recientes han revelado el hecho que el Canal de Panamá es el más gigantesco fraude en siglos. Todo su historia, pasado y presente es una jarana en el crimen; robando al campesinado francés para enriquecer en primer medida a unos pocos estafadores franceses y luego un consorcio estadounidense de especuladores de Wall Street; esparciendo en Francia quiebras y suicidios; manchando la tierra de Colombia con la sangre de decenas de miles en revoluciones fomentadas en París, Nueva York y Washington; robando a los franceses y engañando al pueblo estadounidense; todo por el todo poderoso dólar en la lucha en la cual dos grandes repúblicas han violado casi que toda ley humana y divina; y el hombre que planeó y ejecutó este esquema y vendió un ladrillo de oro a los Estados Unidos ha erigido para si un pedestal sobre el cual demanda homenaje de grandeza.[9]  

Sacar a NicaraguaAl ingresar el Ferrocarril de Panamá a la cuerda del magnate ferrocarrilero C.P. Huntington, Cromwell logró  grandes amigos y aliados quienes con sus intereses transcontinentales amenazados por el paso interoceánico nicaragüense, empezaron a presionar. Para Huntington la apertura de una vía interoceánica acuática era una seria amenaza para sus ferrocarriles transcontinentales y su Southern Railroad virtualmente controlaba el Ferrocarril de Panamá. Se rumoraba que era la mano invisible de Huntington guiada por Cromwell, la que dirigía cada retraso en finiquitar la legislación para un canal nicaragüense. Ya para 1898, la prensa vinculó a Huntington con el “ardid de Panamá” en una formidable combinación que no escatimaría nada, con el fin de detener la aprobación de leyes en favor del canal nicaragüense.[10] Cromwell atacó en persona y mediante aliados, el proyecto del canal nicaragüense en el Congreso estadounidense, en la prensa y la opinión pública. Su capacidad haría que doce años después, William Nelson Cromwell sería considerado como: “el hombre más peligroso que este país ha producido desde los días de Aarón Burr.”[11]  Aunque la respuesta del Presidente McKinley a los esfuerzos Cromwell en americanizar la empresa de Huttin fueron mínimos, el abogado neoyorquino sí lo logró con creces, en el Congreso. En un relativamente corto lapso de tiempo, alcanzó suficiente influencia para redefinir la política nacional estadounidense del momento. Para 1898 Cromwell quien con su oficina especial de prensa para propaganda anti-nicaragüense y pro-panameña, le afirmó a sus clientes franceses:

“Debemos hacer nuestros planes con estrategia napoleónica.”[12]

Con su equipo logró un folleto denominado “The New Panama Canal Co.” y en su testimonio afirmó haberlo entregado a:

“A cada miembro del Congreso, a todos los altos funcionarios del gobierno federal, a los gobernadores y altos funcionarios de los estados, a todos los principales periódicos en el este… y en general donde pudiese existir influencia de este panfleto.”[13]

Logró, por medio del Secretario de Estado John Hay, una audiencia para que Marcel Hutin se entrevistara con el Presidente McKinley el 2 de diciembre de 1898 y así tratar de convencer al Presidente de la ventaja de Panamá sobre Nicaragua como locación para el canal interoceanico. Huttin aprovechó para ofrecer su empresa por $130 mllones de dólares, además de amenazar con ofrecerla a Alemania si los estadounidenses la rechazaban. McKinley no le puso atención.

 

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[1] Gobierno de los Estados Unidos, “Investigation of Panama Canal Matters. Hearings Before the Committee on Interoceanic Canals of the United States Senate in the Matter of the Senate Resolution Adopted January 9, 1906, Providing for an Investigation of Matters Relating to the Panama Canal…”, Government Printing Office, Washington DC, 1906

[2] Earl Harding, “The Untold Story of Panama”, Athene Press Inc. Nueva York, 1959

[3] Alexander S. Bacon, “The Woolly Horse”, sin editorial, Nueva York, 1909

[4] Earl Harding, “The Untold Story of Panama”, Athene Press Inc. Nueva York, 1959

[5] Ibíd.

[6] Gobierno de los Estados Unidos, “The Story of Panama. Hearings on the Rainey Resolution Before the House of Representatives”, Government Printing Office, Washington DC, 1913

[7] Olmedo Beluche, “La Verdadera historia de la separación de 1903. Reflexiones en torno al Centenario”, ArticSA, Ciudad de Panamá, Panamá, 2003

[8] Alexander S. Bacon, “The Woolly Horse”, sin editorial, Nueva York, 1909

[9] Ibíd.

[10] Noviembre 8 de 1898, “The Hand of Huntington”, diario The Riverside Daily Express

[11] Gobierno de los Estados Unidos, Deposición de Frank D. Pavey, “The Story of Panama. Hearings on the Rainey Resolution Before the House of Representatives”, Government Printing Office, Washington DC, 1913

[12] Earl Harding, “The Untold Story of Panama”, Athene Press Inc. Nueva York, 1959

[13] Gobierno de los Estados Unidos, “The Story of Panama. Hearings on the Rainey Resolution Before the House of Representatives”, Government Printing Office, Washington DC, 1913