Bogotá contaba con unos 350 mil habitantes y solo tenía el Parque de la Independencia inaugurado décadas atrás. La Ley 50 de 1931 para la construcción de un parque, con el fin de celebrar el cuarto centenario de la ciudad, fue sancionada por el Presidente Olaya Herrera y en 1932, instruyó al Ministro de Hacienda, Esteban Jaramillo, para que adelantara las gestiones con el fin de la adquisición de los terrenos donde se construiría un gran parque nacional, pulmón para la capital. Esteban Jaramillo escogió los de la finca El Tejar de Alcalá, parte de la Hacienda de La Merced, y los de la familia de Francisco Montaña.

La inauguración se realizó en 1934 con la asistencia del presidente Enrique Olaya Herrera. Se puede considerar hoy en día el parque más tradicional de Bogotá. Entre sus lugares más significativos se encuentra un reloj en el centro del parque donado por la comunidad suiza. La escultura de Rafael Uribe Uribe fue ordenada en 1930 y se inauguró en 1940.

En este terreno el club Los Millonarios entrenaban cuando en ese entonces se llamaban Municipal Deportivo y los jóvenes bogotanos iban al parque a verlos, en la década del cincuenta.

El parque también tenía una Ciudad de Hierro, donde muchos adolescentes montaban en las atracciones mecánicas, la rueda de Chicago, los carros chocones, los karts, el martillo y la licuadora. También tuvo un pequeño zoológico que fue trasladado.

Después de la desaparición de los parques Centenario, Luna Park y el Lago Gaitán, el Parque Nacional es el único sobreviviente, diseñado en las primeras décadas del siglo XX.

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