Tomado de “Yanquis y Latinos 200 Años” de Mariano Ospina Peña

Haitian_corpses_after_the_1937_massacreA principios de octubre de 1937 se escuchaba persistentes rumores de una masacre de grandes proporciones en República Dominicana. Sobrevivientes haitianos que lograban escapar y regresar a su patria relataban escalofriantes historias de sangre en las cuales el ejército dominicano estaba aniquilando todo ciudadano haitiano dentro de las fronteras del país vecino.

Las tropas del General Rafael Leónidas Trujillo, dictador dominicano utilizaron sus armas para intimidar pero no para asesinar. Para eso usaron machetes, cuchillos, palas y picas. Así no dejabanmasacre perejil cadáveres agujereados, lo que habría hecho obvia la participación oficial del gobierno dominicano. La muerte por machete se puede culpar en campesinos, en los hombres sencillos del campo quienes se levantan para defender sus ganados y tierras. Sin embargo todo el complot se cayó porque nunca hubo víctimas dominicanos, y muchos de los mismos dominicanos exponiéndose a severísimos castigos, trataron de ocultar a las pobres víctimas, de los asesinos de Trujillo.

El problema haitiano en República Dominicana era viejo pero agravado por la delimitación fronteriza de 1929. Muchos quedaron en países equivocados y estando ya organizados no podían retornar a sus lugares de origen. El crash del 29 había hecho que la cotización del azúcar se fuera al

Haitianos huyen de República Dominicana

Haitianos huyen de República Dominicana

piso y por lo tanto, también se acabó el trabajo. Entonces todo lo que sucediera en República Dominicana era culpado a los haitianos y desde 1931, las autoridades trataban infructuosamente de deportarlos. Nuevas leyes de inmigración lograron la devolución de 8 mil haitianos. En una visita a la Región de Montecristi, el gobernador se quejó ante el Presidente Trujillo que trescientos haitianos deportados, habían regresado y se ocultaban en las montañas. Así Trujillo dio órdenes a sus tropas que eliminaran todo ciudadano haitiano dentro de las fronteras de la República Dominicana. Estas fueron cumplidas celosamente en lo que se denominó la Masacre del Perejil.

Con el fin de seleccionar las víctimas, las tropas les mostraban una rama de perejil y les exigían nombrarla. Los dominicanos no tenían problema por el español, pero los haitianos, muchos de los cuales hablaban criollo, no podían pronunciar la ere española y aquellos que hablaban francés, la pronunciaban en forma diferente. De esta manera se asesinaron entre 15000 y 20000 personas entre el 2 y el 7 de octubre. No se salvaron los viejos y leales sirvientes, ni conyugues haitianos, marido o mujer. A veces los niños eran permitidos huir hacia Haiti.

El Presidente Franklin D. Roosevelt y el Presidente Sténio Vincent exigieron reparaciones que finalmente fueron pagadas por Trujillo por la suma de 750 mil dólares, una reparación de 30 dólares por víctima.