Tomado de Yanquis y Latinos 200 Años de Mariano Ospina Peña

En Brasil el 6 de septiembre de 1893, el Almirante Custódio de Melo regresa al mando de la flota en la Bahía de Río de Janeiro y exigió la renuncia del Presidente Floriano Peixoto. A pesar de la renuncia de Deodoro en 1891, no se había logrado estabilidad política en Brasil y la posición de Peixoto era en extremo precaria. Una seria división había surgido entre los militares desde la caída de Dom Pedro, al recibir los oficiales del ejército preeminencia política y privilegios sobre los oficiales navales. A diferencia de Deodoro, Floriano se negó a renunciar. El resultado fue literalmente un empate entre las dos facciones. Mientras Custódio comandaba todos los buques de guerra en la bahía de Guanabara, Floriano controlaba todas las baterías de artillería en tierra. La consecuencia fue un sitio muy prolongado entre septiembre de 1893 y marzo de 1894 que perjudico en forma ostensible el comercio.[1]

En Washington el Ministro Salvador de Mendonça visitaba a diario la residencia del Secretario de Estado Walter Q. Gresham a quien informaba sobre el supuesto apoyo secreto de la Gran Bretaña a los insurgentes con el fin de restaurar la monarquía y así acabar el tratado de reciprocidad. Por su parte Floriano llamó al Palacio Presidencial a todos los diplomáticos con el fin de discutir medidas para el salvaguarda de los buques mercantes. Pero los diplomáticos, incluido el nuevo Ministro estadounidense, Thomas L. Thompson no se dejaron manipular.[2]

Pronto buques de guerra de varias naciones se encontraban en Río. Venían con el fin de proteger sus buques mercantes para que bajo su amparo pudiesen atracar y descargar y cargar mercaderías. Aunque ningún país buscaba dejar su posición neutral, el continuar las labores diarias del puerto favorecía claramente la posición del gobierno en contra de la de Custódio. Así el Secretario Gresham instruyó al Ministro Thompson para que los bienes estadounidenses debían ser descargados en Río y de ser necesario con la asistencia de la armada. Esta responsabilidad recayó sobre el comandante del escuadrón estadounidense, el Comodoro Oscar Stanton al frente de dos buques, el USS Newark y el USS Charleston, los cuales habían arribado a Río en octubre. Al hacer su ingreso a la bahía, Stanton hizo intercambio de saludos y visitas con Custódio. Esto enfureció a Floriano quien acusó al comandante estadounidense de estar en colusión con los rebeldes. Stanton fue llamado de inmediato por la Secretaria de la Armada y el Capitán Henry Pickering quedó al mando.[3]

En diciembre los insurgentes recibieron el apoyo del Almirante Luis Felipe Saldanha da Gama, director de la prestigiosa academia naval. Saldanha tomó el mando de la flota rebelde y declaro su intención en extremar el sitio. Ahora era aún más difícil para los mercantes encontrar lugares seguros para la descarga de sus mercancías. Los mercantes británicos se quejaban de la falta de apoyo por parte de su armada y esto unido a las reconocidas simpatías por la monarquía de Saldanha, revivió las sospechas de la complicidad británica en los complots con el fin de restaurar la monarquía.[4]

El 9 de enero de 1894 el Secretario Gresham ordenó a Thompson para que ayudara a Pickering en ubicar lugar seguro para el atraque de los buques estadounidenses. Al mismo tiempo llegaba a Río de Janeiro, el Almirante Andrew Benham con tres buques adicionales. Coincidía también con la decisión de Saldanha en requisar todos los buques que entraran a la bahía. El 28 Benham advirtió a Saldanha que no permitiría la interferencia de los rebeldes con los buques estadounidenses y por lo tanto utilizaría toda la fuerza a su disposición para asegurar su seguridad. Al día siguiente la armada brasilera y el escuadrón estadounidense intercambiaron disparos al escoltar, Benham exitosamente un buque mercante estadounidense hasta los muelles. A pesar de la neutralidad sostenida por Benham, su actuación implicaba la negativa en aceptar un bloqueo de Saldanha, el cual le podría lograr el reconocimiento de derechos de beligerancia a los rebeldes. Es más el haber disparado sobre los rebeldes favorecía al gobierno de Floriano.[5]

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[1] John Smith, “Brazil and the United States”, The University of Georgia Press, Athens Georgia, 2010

[2] Ibíd.

[3] Ibíd.

[4] Ibíd.

[5] Ibíd.