Tomado del libro Yanquis y Latinos por Mariano Ospina Peña

Los Estados Unidos necesitaban hacer que las naciones latinoamericanas entendieran que la Guerra Fría era el factor primordial en las relaciones internacionales en el mundo posguerra (Segunda Guerra Mundial). Cómo naciones maduras y miembros responsables de la comunidad internacional, los latinoamericanos, en estos momentos de confrontación con la Unión Soviética, debían ceder el liderazgo a los estadounidenses y cooperar con ellos en salvaguardar el hemisferio contra la agresión comunista. El sistema interamericano debía convertirse en una alianza anticomunista. En la Declaración de Caracas en 1954, los estadounidenses lograron hacer aprobar un manifiesto anticomunista. Sin embargo los latinoamericanos rehusaron aplicar la resolución de Caracas a los asuntos internos de países individuales. Considerando esta actitud irresponsable, los Estados Unidos decidió intervenir unilateralmente para derrocar, al que ellos acusaron de comunista, gobierno de Guatemala.

La historia de Guatemala se había caracterizado por la represión política y el estancamiento económico. Durante su primer siglo de independencia, los caudillos se apoderaron del gobierno. Uno de los más excesivos y arbitrario fue precisamente el depuesto en 1944, General Jorge Ubico.

Jacobo Arbenz acompañado por su esposa María Vilanova

Jacobo Arbenz acompañado por su esposa María Vilanova

En las segundas elecciones libres de Guatemala, Jacobo Arbenz ganó con el 60% de los sufragios, derrotando 2 candidatos conservadores. Las primeras las había ganado su antecesor, Juan José Arévalo quien inició una serie de reformas, entre las cuales estaba la reforma agraria. Así en la primera transición presidencial pacifica de la historia guatemalteca, Arbenz recibió la presidencia de su antecesor. El nuevo mandatario contaba con apenas treinta y siete años, era egresado de la Academia Militar y había participado en el derrocamiento del dictador Ubico en 1944. Durante el gobierno de Arévalo, había ocupado el Ministerio de Defensa. Arbenz, un hombre atlético, bien parecido, estaba casado con la hermosa María Vilanova, hija de un rico hacendado salvadoreño. María de Arbenz había renunciado al tradicional rol de mujer de élites sociales y se había dedicado al activismo social. Por su belleza, preocupación por los pobres e influencia en su esposo, a muchos recordaba la Evita del General Juan Domingo Perón en la Argentina.

La distribución de la tierra guatemalteca en la época, tenía en manos del 2% de la población, el 72% de las tierras cultivables. Con ingresos menores a los cien dólares anuales, el 98% de la población solo tenía acceso al 28% restante. Pero del 72% en manos de los terratenientes, solo el 12% se cultivaba.[1]

El Presidente Arbenz aceleró el paso en Guatemala. En su discurso de posesión se comprometió en crear un estado económicamente independiente, moderno y capitalista. Se dedicó en mejorar la infraestructura económica con la construcción de puertos y carreteras. Convenció al legislativo para la creación de un modesto impuesto a la renta, el primero en la historia de Guatemala pero la base de su programa era la reforma agraria. Consideraba que la injusta distribución de tierra era la causa del atraso guatemalteco y la mayor barrera para el desarrollo social y económico. A mediados de 1952, el legislativo aprobó una ley agraria, el decreto 900, el cual permitía al Estado expropiar con compensación, tierras cultivables que no fueran productivas. Los terratenientes serían compensados por medio de bonos agrarios, pagaderos con intereses. Entre 1952 y 1954 el gobierno distribuyó 600 mil hectáreas de tierra a 100 mil familias. Irónicamente, hasta los Arbenz fueron expropiados ya que las 700 hectáreas del Presidente y su esposa pasaron a la reforma agraria.

Los cambios socioeconómicos emprendidos por Arbenz no eran verdaderamente revolucionarios o nuevos. Estaban dentro de los movimientos reformistas del siglo veinte en el occidente. Los programas sociales guatemaltecos eran más modestos que aquellos abogados por los demócratas estadounidenses o los laboristas británicos. Así que era apenas una racional respuesta a las condiciones de Guatemala. La nueva ley agraria quedaba sin efecto, si en terrenos de hasta 270 hectáreas, al menos dos terceras partes se cultivaban. También se excluían tierras con pendientes, muy dado en la montañosa Guatemala. Esta ley al igual al Homestead Act del siglo anterior en los Estados Unidos, se había diseñado para generar una nación de propietarios individuales y así las tierras distribuidas iban preferiblemente a familias y no cooperativas. Entonces la reforma agraria en Guatemala era mucho más moderada que la del Presidente Cárdenas en México.

El proceso y patrón de cambio en Guatemala, al parecer, amenazó los intereses comerciales y estratégicos de los Estados Unidos. El mayor terrateniente del país era la poderosa multinacional estadounidense, United Fruit Company, quienes como hemos visto, se habían establecido en el país a finales del siglo XIX y desde siempre, estaban vinculados a la elite social y económica de Guatemala. Había sido un aliado incondicional del régimen del dictador Ubico y en compensación recibió muchos favores.

A finales de la Segunda Guerra Mundial, la United Fruit Company tenía 230 mil hectáreas en Guatemala y empleaban 15 mil trabajadores. Su subsidiaria, International Railways of Central

La producción bananera de Guatemala

La producción bananera de Guatemala

America empleaba otros 5 mil trabajadores y poseía 1110 kilómetros de los 1160 kilómetros de vías férreas. Todas estas habían sido concesiones del dictador Jorge Ubico y aunque Ubico cooperó extensamente con los Estados Unidos durante la guerra, su mayor contribución fue permitir al FBI destruir la colonia alemana guatemalteca. Tras la caída del dictador y las subsiguientes elecciones libres, la United Fruit comenzó a perder control sobre sus empleados por la creación de los primeros sindicatos de trabajadores, la posterior confederación de trabajadores, para finalmente llegar a un nuevo código laboral. Ulteriormente la reforma agraria amenazaba con el control territorial de la multinacional.[2] Entonces así como los guatemaltecos privilegiados, la United Fruit se opuso a los cambios. Durante el gobierno de Arévalo comenzó una tormentosa relación con sus trabajadores quienes trataban de estrenar su nuevo derecho a la negociación colectiva. El progreso en el desarrollo de la infraestructura, también amenazó su dominación de la economía, al tener su monopolio, que competir con las nuevas obras del Presidente Arbenz. Un nuevo puerto, retaba su dominación de Puerto Barrios, el mayor puerto sobre el Atlántico.

La plantaciones bananeras

La plantaciones bananeras

El 85% de las propiedades de la multinacional no se estaban cultivando. Argüían que requerían de grandes extensiones para la rotación de cultivos, conservación de suelos y como medida preventiva contra huracanes. El gobierno no aceptó los argumentos de la United Fruit y le dio el mismo tratamiento de cualquier terrateniente. La ley ofrecía como compensación los valores declarados en los impuestos de mayo de 1952, pero la United Fruit había sub valorado sus activos en un esfuerzo por pagar menores cargas impositivas. Había declarado solo el 4% del valor real. Una vez expropiada del 40% de sus tierras en 1953, la United Fruit pidió ayuda al gobierno estadounidense, pues solo recibía de la reforma agraria, 10 dólares por hectárea, en bonos a 25 años, con un interés del 3% anual. La multinacional rechazó la oferta gubernamental, aduciendo que sus terrenos tenían un valor de al menos, 170 dólares la hectárea.[3]

Siendo que el recién autorizado Partido Guatemalteco del Trabajo era comunista, la United Fruit Company corrió a Washington acusando el gobierno de Jacobo Arbenz de ser un títere de Moscú y como Washington tenía serias preocupaciones sobre el país centroamericano, cegados por la Guerra Fría y la amenaza comunista, desconfiaron del  Coronel reformista.

El Presidente Eisenhower protestó vigorosamente por la expropiación de las tierras a la United Fruit Company, consideró la acción discriminatoria y la compensación inadecuada, pero no hizo mención a la evasión de impuestos, un delito gravísimo en los Estados Unidos. El gobierno de Ike, demandó de Arbenz negociar directamente con la multinacional, con el gobierno estadounidense o someter la disputa a arbitración internacional. Entonces en abril de 1954, el gobierno de Ike le pasó a Arbenz, una cuenta por $15’854.849 dólares por concepto de las primeras ochenta mil hectáreas expropiadas.

Los vínculos entre la United Fruit Company y el gobierno de Ike son el mejor ejemplo de la influencia corporativa en la política exterior estadounidense. Una vez expropiada, la multinacional

El Presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower

El Presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower

utilizando su firma de abogados, Sullivan & Cromwell (la misma del Affaire Panama en 1903) cuyo socio era John Foster Dulles, el Secretario de Estado, hermano del Director de la CIA, Allen Dulles, quien a su vez había hecho parte de la junta directiva. Además Thomas Dudley Cabot, Presidente de la United Fruit, era hermano de John Moors Cabot, subsecretario de Estado y Ann Whitman, la secretaria personal de Ike, estaba casada con Ed Whitman, el principal lobista de la United Fruit. Con tantos vínculos entre el gobierno Eisenhower y la multinacional, el Secretario de Estado Dulles apresuradamente tuvo que aclarar ante la prensa estadounidense:

si el asunto de la United Fruit estuviera resuelto, y ellos entregaran una moneda de oro por cada banana, el problema permanecería igual por la permanencia de la infiltración comunista. Ese es el problema, no la United Fruit.”[4]

Al inmiscuir el gobierno estadounidense en la disputa de la United Fruit con el gobierno guatemalteco, la administración de Ike creía que trataba con despiadados agentes del comunismo internacional. Desconocieron que la revolución de 1944 había sido un movimiento autóctono y espontaneo de las frustradas clases medias y la única intromisión extranjera, eran ideas políticas occidentales, como la libertad de asociación. Los dos nuevos gobiernos democráticos de Arévalo y Arbenz permitieron la organización de movimientos políticos radicales, incluidos los comunistas. En marzo de 1952, funcionarios de inteligencia estadounidense calcularon que solo eran 500 los miembros del partido comunista y tan solo una tercera parte eran verdaderos militantes. Al año siguiente, el gobierno de Ike calculaba que:

no eran más de mil los miembros comunistas.”

A pesar de estas insignificantes cifras, tanto Truman como Eisenhower aducían que los comunistas tenían gran influencia en Guatemala.[5]

El Presidente Arbenz sí aceptó el apoyo de los comunistas y consultó con José Manuel Fortuny, un miembro del Partido Guatemalteco del Trabajo. Sin embargo los comunistas no dominaban Guatemala. La coalición política mayoritaria en el congreso consistía en 51 deputados de los cuales solo 4 eran comunistas. Arbenz nunca nombró comunistas en su gabinete, ni les permitió cargos claves en los militares, policía y cancillería. Es más, Guatemala no sostenía relaciones diplomáticas con la Unión Soviética y tanto Arévalo como Arbenz apoyaron las posiciones de los Estados Unidos en las Naciones Unidas en temas tan candentes como la guerra coreana, además sus gobiernos mantuvieron las misiones militares estadounidenses en Guatemala. Aún con la expropiación a la United Fruit, la economía guatemalteca continuaba atada a los Estados Unidos. Guatemala exportaba el 80% de su oferta al país del norte.

Ambos gobiernos, el de Truman y Eisenhower instruyeron repetidamente a los gobernantes guatemaltecos que debían romper toda relación con los comunistas. En enero de 1954, Ike le informó al canciller Guillermo Toriello que, como los Estados Unidos estaban dispuestos a bloquear la conspiración comunista internacional, él “no podía ayudar a un gobierno que abiertamente se relacionaban con los comunistas”. Los guatemaltecos replicaron que Guatemala era un país democrático, que los comunistas se podían controlar mejor estando al descubierto y, que sus reformas, como la de la redistribución de tierras minaban la atracción que podía generar el comunismo. Cómo ellos veían el asunto, el principal factor entre los Estados Unidos y Guatemala no era el comunismo, sino la recalcitrante United Fruit Company. El gobierno de Ike rechazó estas explicaciones.

En las Naciones Unidos, Guatemala se había quejado ante el Consejo de Seguridad de la existencia de fuerzas opositoras armadas y entrenadas en los países vecinos de Honduras y Nicaragua. Francia y la Gran Bretaña decidieron comenzar las investigaciones respectivas, pero de inmediato Ike atacó y un furibundo Presidente Eisenhower vociferó:

Yo le enseñaré a los británicos que no tienen ningún derecho de meter sus narices en los asuntos de este hemisferio

Dio instrucciones precisas a su Embajador en las Naciones Unidos, Henry Cabot Lodge, para que advirtiera a los europeos que si:

ellos sentían que debían tomar una posición independiente para respaldar al actual gobierno de Guatemala, entonces nosotros nos sentiremos en libertad para tomar una posición independiente en asuntos como Egipto y el norte de África donde hemos ejercido la mayor paciencia y tolerancia para no apenar a la Gran Bretaña y Francia.”

En caso de que los europeos no estuvieran lo suficientemente intimidados, entonces autorizaba a Lodge, para aplicar el primer veto estadounidense en las Naciones Unidas, lo que habría echado al traste la propaganda de que solo la Unión Soviética vetaba las resoluciones de las Naciones Unidas.[6]

Los hermanitos Dulles, John Foster y Allen, forjadores y guerreros de la Guerra Fría

Los hermanitos Dulles, John Foster y Allen, forjadores y guerreros de la Guerra Fría

Entonces Eisenhower tuvo dos aproximaciones al problema de Guatemala. El primero con el Dulles de la CIA, quien armó un golpe para derrocar y desacreditar el gobierno legítimo del Presidente Arbenz y con el otro Dulles, se atacó por canales diplomáticos.

El gobierno de Ike estaba dispuesto desde un principio en derrocar el gobierno de Arbenz. El nuevo embajador en Tegucigalpa tras su primera reunión con el Presidente Arbenz reportó a Washington, “si el Presidente no es un comunista, les servirá hasta que llegue uno.[7] El gobierno de Ike se concentró en utilizar la relación de sus misiones militares con los militares guatemaltecos para ponerlos en contra de Arbenz, sin embargo los militares continuaban fieles al gobierno legítimo. Simultáneamente el Presidente Eisenhower presionaba a sus aliados de la OTAN para no vender armas a Guatemala, mientras su gobierno armaba clandestinamente, el cuerpo de exiliados para derrocar el gobierno y socavar el apoyo militar al gobierno Arbenz. También armó a los gobiernos de Honduras y Nicaragua, desde donde se lanzaría la ofensiva.

Era indispensable probar los vínculos que no tenía Jacobo Arbenz con el comunismo, así que la CIA empezó por la Operación WASHTUB, un ardid
para inculpar el gobierno de Guatemala con armas soviéticas para revolucionarios en Nicaragua. En mayo de 1954, los checos suministraron material inservible, sobrantes de la II Guerra Mundial, los cuales arribaron a Guatemala en el “Alfem”. Se había falsificado los manifiestos en cuanto a la naturaleza de la carga. Al mismo tiempo, la CIA orquestaba, con la colaboración de algunos exiliados y los gobiernos de Nicaragua y Honduras, contra la nación centroamericana.CIA

Para hacer más problemática la situación, ante la inminencia del golpe de la CIA, Guatemala al no poder adquirir armamento para su defensa con los Estados Unidos y sus aliados, había hecho pedidos a Checoslovaquia, dominada por la Unión Soviética. El Presidente Eisenhower no necesitó más pruebas sobre la peligrosidad del gobierno guatemalteco y ordenó entonces la operación PBSUCCESS. La operación encubierta de la CIA consistía en una invasión bajo el mando del Coronel Carlos Castillo Armas, un agente de la CIA y quien sería el nuevo hombre fuerte del país, auspiciado por los Estados Unidos, desde Salvador y Honduras y el bombardeo aéreo de puntos clave de la ciudad de Guatemala.

El 18 de junio el Coronel Castillo Armas con los exiliados invadieron el país desde Honduras, ante lo cual el ejército guatemalteco continuó fiel al gobierno, pero los ataques aéreos de la CIA convencieron a los militares, que los Estados Unidos haría cualquier cosa por derrocar al Presidente Arbenz. Arbenz por su parte se encontraba bastante descompuesto por el efecto sicológico de los ataques aéreos y concluyó que Ike estaba dispuesto a escalar la situación si no renunciaba.

Así el Presidente entregó el poder el 27 de junio. Una junta militar encabezada por el mismo Castillo Armas se posesionó y fue reconocida el 7 de julio por los Estados Unidos. De inmediato empezó a deshacer los 10 años de revolución guatemalteca. Comenzó por reintegrar las tierras expropiadas a la United Fruit Company.

Un joven argentino testimonió impasible los sucesos en Ciudad de Guatemala. Se trataba de Ernesto Guevara de la Serna quien había llegado seis meses atrás. Una vez derrocado el gobierno de Arbenz, Guevara se refugiaría en la Embajada Argentina para luego lograr un salvoconducto que le permitió desplazarse a México.

El Secretario de Estado Dulles se dirigió a la nación para explicar lo sucedido:

Por varios años el comunismo internacional ha estado probando lugares aquí y allá, con el ánimo de lograr una locación para anidar en las Américas. Finalmente escogió Guatemala como lugar que podría convertir en una base oficial desde la cual podría producir subversión, la cual se extendería a otras repúblicas americanas. Por fortuna hubo leales ciudadanos guatemaltecos, quienes de cara al terrorismo y la violencia y con todo en contra, tuvieron el coraje y la voluntad para eliminar la herramientas traidoras de déspotas extranjeros.[8]

El gobierno de Arbenz quien había estado al frente de la dirección del estado desde 1950, nunca obtuvo apoyo logístico de la Unión Soviética, ni siquiera teníamos relaciones diplomáticas, no existía una misión soviética en Guatemala” admitía el director de la KGB estacionado en México.[9]

A pesar de que en 1954 el 65% de Latinoamérica estaba en manos de dictaduras, los Estados Unidos no pudo convencer a nadie de su imparcialidad durante el golpe de Castillo Armas. Todos sabían que había sido un operativo de la temible CIA. Nunca pudo la CIA vincular al derrocado Presidente, Jacobo Arbenz con la Unión Soviética. Es que no existían pruebas de vínculos comunistas de Arbenz, ni siquiera los estadounidenses los tenían. Lo que si era claro, es que Guatemala estaba viviendo reformas que alterarían la estructura fundamental de privilegios, pero definitivamente no había comunismo de por medio. La reacción en el resto del hemisferio occidental a la intervención de la CIA resultó en que las dictaduras aprobaban el golpe. Legisladores en Argentina, Chile y Uruguay aprobaron resoluciones apoyando a Arbenz o condenado la agresión estadounidense en Guatemala. Grupos de trabajadores y estudiantes en Bolivia, Cuba, Ecuador y México hicieron manifestaciones y proclamas contra la intervención. Los latinos no tenían el poder de obstaculizar a los estadounidenses, pero el Departamento de Estado quedó altamente preocupado por la reacción y concluyó que:

le ganamos una al comunismo pero pagamos el precio desprestigiados y considerados de mala voluntad.[10]

En la nueva Guatemala del flamante Presidente Carlos Castillo Armas, comenzó la era de la represión política. En elecciones llevadas a cabo en octubre, Castillo prohibió la participación de otros candidatos y partidos. Con los puestos de votación asegurados por militares y voto público (no privado), obtuvo un resultado de 486.000 sufragios contra 400. Ahora era un presidente democráticamente elegido y como tal, recibió una bienvenida de héroe y múltiples honores en los Estados Unidos. Las universidades de Columbia y Fordham le otorgaron doctorados honoris causa. Su visita incluyó un tour de dos semanas por varias ciudades y con el fin de saludarlo, fue admitido en el hospital de Denver, donde Ike se encontraba recuperándose de un infarto. Fue recibido por el Congreso estadounidense donde afirmó:

apenas hemos ganado la primera batalla en una larga guerra. Aún nos espera lo más difícil y complicado.”[11]

Bajo la ley penal Preventiva contra el Comunismo, suspendió el derecho al habeas corpus. El jefe de la policía secreta del dictador Ubico fue nuevamente instalado frente al cuerpo de inteligencia. La reforma agraria y el derecho a la negociación colectiva fueron revocados. El derecho al voto para los analfabetas también fue revocado. Quienes habían recibido tierras de la reforma agraria fueron desplazados. En 1956 la Federación Americana del Trabajo, entidad estadounidense que se regocijó con la caída de Arbenz, informaba que los trabajadores rurales guatemaltecos estaban en “condiciones de servidumbre, si no, en condiciones de esclavitud”, con semana laboral de ochenta y cuatro horas y un jornal de cincuenta centavos.

David Altee Phillips, uno de los agentes de la CIA en el coup contra Arbenz afirmó de Castillo Armas:

fue un mal presidente, toleró la corrupción en todo su gobierno y fue más servil hacia la United Fruit que servicial con su propio pueblo.[12]

El nuevo Presidente de Guatemala Carlos Castillo Armas le pide instrucciones al Vicepresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon

El nuevo Presidente de Guatemala, Carlos Castillo Armas le pide instrucciones al Vicepresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon

La lección para los estadounidenses estaba en que la política del Buen Vecino les impedía el uso de sus fuerzas armadas en la región, por lo cual requerían de amigos que ayudaran, como en el caso del derrocamiento de Arbenz, los Presidentes de Honduras Juan Manuel Gálvez y Nicaragua, Anastasio Somoza. No importaba que fuera un despiadado dictador como Tacho. Era una lección de importancia. Durante toda su historia, habían temido la toma de territorio en el continente americano por una potencia extranjera desde la cual se pudiera atacar a los Estados Unidos. Nunca antes los estadounidenses habían pensado o considerado en la creciente habilidad de los latinoamericanos para ayudar o impedir el advenimiento de un adversario extra hemisférico. El momento indicaba que ya no se trataba de impedir la toma de ese territorio pues como ya habían visto, algunos latinos podrían favorecer la llegada de una potencia extra continental adversaria a los Estados Unidos. Así era necesario asegurarse que amigos mantuvieran el poder en Latinoamérica. Eso fue lo que hicieron en Guatemala.

En la visita del vicepresidente Nixon a la Guatemala liberada, Castillo Armas le dijo:

Dígame que desea que haga y lo haré. [13]

[1] Stephen G. Rabe, “Eisenhower and Latin America, The Foreign Policy of Anticommunism”, The University of North Carolina Press, Chapel Hill, 1988

[2] Lars Schoultz, “Beneath the United States”, Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, 1998

[3] Mariano Ospina Peña, Documento, “La United Fruit Vs Guatemala”, www.caballerosandantes.net

[4] Junio 8 de 1954, Conferencia noticiosa en el Departamento de Estado, American Foreign Policy 1950-1955, Basic Documents, Volumen 1

[5] Stephen G. Rabe, “Eisenhower and Latin America, The Foreign Policy of Anticommunism”, The University of North Carolina Press, Chapel Hill, 1988

[6] Stephan E. Ambrose, “Eisenhower: The President”, Simon and Shuster, 1984

[7] Mayo 28 de 1954, Louis J. Halle Jr, Memorando “Our Guatemalan Policy”, FRUS 1952-1954, vol 4

[8] Junio 30 de 1954, Discurso de Dulles reproducido en el Boletín del Departamento de Estado el 12 de julio de 1954.

[9] Nikolai Leonov, funcionario de la KGB en México, entrevista, documental, “The Cold War”, capitulo 18 Backyard, CNN, 1998

[10] Stephen G. Rabe, “Eisenhower and Latin America, The Foreign Policy of Anticommunism”, The University of North Carolina Press, Chapel Hill, 1988

[11] 1954, Segunda Sesión del 83 Congreso, Congreso de los Estados Unidos, Comité sobre la agresión comunista, Sub comité sobre la penetración comunista en el hemisferio occidental, “Communist Aggression in Latin America

[12] David Altee Philips, entrevista en el documental, “The Cold War”, capitulo 18 Backyard, CNN, 1998

[13] Marzo 10 de 1955, Memorando de una discusión en la 240ava reunión del NSC. “Informe del viaje del Vicepresidente a la América Latina.