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Mariano Ospina Peña

En noviembre de 1899 había fallecido el Vicepresidente de los Estados Unidos, Garret Hobart. Para las elecciones de 1900, el Presidente William McKinley estaba en la cúspide de su popularidad y

Garret Hobart

su reelección era segura. Lo único que estaba pendiente era la nominación del candidato a la Vicepresidencia.

La verdad es que los jefes del republicanismo querían salir de Teddy. Su victoria electoral en Nueva York se había producido por un estrecho margen, apenas unos 18 mil votos. Su independencia y negativa en dejarse controlar, llevó a los jefes republicanos en salir de él. No volverían a nominarlo para la gobernación. Por fortuna se abría la posición de Vicepresidente y en aras de colocarle ahí, comenzaron las negociaciones.

 El líder Republicano de Nueva York, Thomas Collier Platt, en acuerdo con el senador Quay de Pensilvania, con el fin de acabar su carrera política, buscaba poner a Teddy en la Vicepresidencia, negarle la candidatura presidencial Republicana y así cerrarle el paso a un “loco” (madman) peligroso en la Presidencia y a la vez mantenerla abierta para sí. Platt había tenido uno o dos desencuentros con Madman Teddy en la gobernación y necesitaba sacarlo del estado de Nueva York

Pero Madman Teddy estaba decidido en ser nominado nuevamente a la gobernación neoyorquina y no dudaba en cantarlo a los cuatro vientos. Tras el persistente lobby de Henry Cabot Lodge quien consideró que Madman Teddy en la Vicepresidencia, fortalecería la candidatura del Presidente McKinley, Roosevelt públicamente declinó la oferta, diciendo ante la prensa:

“Es apropiado para mi afirmar que bajo ninguna circunstancia podría o sería yo nominado a la Vicepresidencia.”

Nicholas Murray Butler

Roosevelt estaba firmemente en contra de la idea y envió a Nicolás Murray Butler, Presidente de la Universidad de Columbia, para que hablase con el Presidente McKinley y lograr su apoyo.

Esto contó Butler de la reunión con el Presidente:

“Tras reírse conmigo un rato sobre las características de T.R. (Teodoro Roosevelt), me dijo que hablara el asunto con el Senador Marcus Hanna. El senador fue explosivo y abundante en improperios. Golpeó la mesa y dijo que se proponía controlar en forma absoluta la convención de Filadelfia y que bajo ninguna circunstancia podría o sería T.R. nominado a la Vicepresidencia. Él, el senador Hanna, no lo permitiría.”[1]

Al retornar a Albany, Butler le informó a Madman Teddy. Éste quedó en parte complacido y en parte disgustado. Se alegraba que Platt y Quay no podrían disponer de él a su antojo y disgustado al saber: “la poca estimación política que le tenían el Presidente y el Senador Hanna.[2]

Sin embargo cambió de parecer y tras su discurso en la convención de Filadelfia, fue nominado a la vicepresidencia y ganó. Ante semejante hecho, un enfurecido senador Marcus Hanna, el entonces más influyente y poderoso miembro del Senado, afirmó:

¿Pasa, pasa? ¡Es que todos se han enloquecido! La convención va de cabeza a nominar a Roosevelt para vicepresidente. ¿Pero se dan cuenta ustedes de que no media sino una vida entre ese loco (madman) y la presidencia? ¡Platt y Quay no son más que idiotas! ¿Qué daño puede hacer como gobernador de Nueva York en comparación al daño que hará si el Presidente McKinley muere?”[3]

Roosevelt y su amigo Cabot Lodge planeaban utilizar cualquier posición que obtuviera Teddy con el fin de lanzarlo a la candidatura presidencial republicana en 1904. Sin embargo Teddy admitía su preocupación por el sueldo de vicepresidente, al respecto le afirmó a Lodge:

“la vicepresidencia simplemente no paga lo suficiente. La cuestión monetaria es seria para mí. Lamento mucho no tener una ocupación generadora de recursos porque nunca estaré seguro si tendré que vender Sagamore (su residencia en Oyster Bay) y tener que alterar totalmente mi estilo de vida. Como gobernador (de Nueva York) estoy relativamente bien remunerado, pero sería una gran presión para mi llegar a la vicepresidencia porque me causaría una continua ansiedad por dinero. Tendría que vivir muy sencillamente.”[4]

De “Madman Teddy” diría el famoso escritor Samuel Clemens (mejor conocido por su seudónimo de Mark Twain):

Todos estamos locos, cada uno a su manera, y con la locura hay irresponsabilidad. Teodoro el hombre es cuerdo, pero para ser justos, debemos tener en cuenta que Teodoro como estadista y político es loco e irresponsable.”[5]

Haciendo eco a una frase escrita por el Presidente Hayes en su diario para 1880, arranca la campaña presidencial republicana y como política asume:

“La verdadera política de los Estados Unidos para un canal por cualquier parte del istmo, es un canal bajo control estadounidense o ningún canal.”[6]

 

 

[1] Nicholas Murray Butler, “Across the Busy Years”, Charles Scribner’s Sons, Nueva York, 1939

[2] Ibid.

[3] Henry F. Pringle, “Theodore Roosevelt, a biography”, Konecky & Konecky, Old Saybrook, Connecticut USA, abril 2003

[4] Teodoro Roosevelt, “Selections from the Correspondence of Theodore Roosevelt & Henry Cabot Lodge, 1884-1918”, Reprint Services Corp, 1992

[5]We are insane, each in our own way, and with insanity goes irresponsibility. Theodore the man is sane; in fairness we ought to keep in mind that Theodore, as statesman and politician, is insane and irresponsible”. Carta de Samuel Clemens a Joseph H. Twichell el 16 de febrero de 1905.

[6] Mayo 16 de 1900, “Platform Adopted by Republican State Convention”, diario The San Francisco Call