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Mariano Ospina Peña

Henry Larkin Abbot

En 1900 Compagnie Nouvelle du Canal de Panama creó un comité técnico con el fin de investigar la factibilidad de continuar trabajos para un canal a nivel y el comité contrató al General Henry Abbott (1831-1927) como uno de sus expertos y apologista. Abbott escribió más de 20 artículos y estudios que validaban la teoría de Cromwell en que la ruta panameña era superior a la ruta nicaragüense. Así Abbott creaba material experto en el tema y Farnham se aseguraba que estos fueran bien publicitados.

El 25 de junio de 1900, Cromwell telegrafió a sus clientes en París informando que el Almirante Walker había ido a su oficina y le había ofrecido demorar el informe final de la Comisión si los franceses hacían en forma inmediata una oferta para la venta, en vez de esperar precio y términos mediante arbitración. Walker no solo había ido a la oficina de Cromwell sino también había visitado la Legación colombiana y había hablado con el Ministro, Carlos Martínez Silva.

“Le llevaba nada menos que un proyecto de tratado, en desarrollo del memorando presentado por Martínez Silva al Secretario de Estado Hay el 27 de marzo. Allí como le explicó don Carlos al Ministro de Relaciones de Colombia, se incluían algunas cláusulas sobre las cuales la comisión hacía particular hincapié, es a saber, en la perpetuidad de la concesión, en el ancho de la zona canalera, y en la manera de proteger el orden y la seguridad en dicha zona.”[1]

Mejor dicho si los Estados Unidos hacían el proyecto, se apropiaban de la zona del canal y no admitían discusión. Estas serían los principales puntos de inconformidad para los colombianos.

Sin embargo en París las cosas no eran tan fáciles. El Barón Eugenio Oppenheim lideró una oposición a la americanización de Cromwell. Oppenheim tenía sus propias ideas y llevó su propio plan a Nueva York asesorado por el eminente abogado William M. Ivins. El Barón se reunió con Douglas Robinson, el cuñado de Madman Teddy y otros y regresó a Paris con el fin de despedir a Cromwell. Aparentemente el francés había escuchado, seguramente mediante rumores o del mismo Robinson, sobre el grupo de capitalistas, banqueros y políticos estadounidenses liderados por Cromwell, quienes querían especular con las acciones de la quebrada francesa Compagnie Nouvelle du Canal de Panama, que entonces se podían adquirir directa o indirectamente en el mercado parisino. Entonces los clientes franceses de Cromwell decidieron suspender sus servicios a partir del 30 de junio de 1901.  

 Bunau-Varilla escribiría: “Entre julio de 1901 y el 27 de enero de 1902, la empresa por razones que consideró suficientes, ordenó la cesación de todas las actividades en los Estados Unidos, librándonos de toda responsabilidad durante ese periodo.”[2]

 El 3 de diciembre de 1900 se abrieron las sesiones del Congreso en Washington DC. El Presidente McKinley sometió a consideración de los congresistas el informe final de la Comisión del Canal Ístmico. La conclusión era unánime. Sin duda alguna, la ruta más factible para un canal en el istmo centroamericano era Nicaragua.[3]

“La opinión del público estadounidense estaba jubilosamente confiada en que el esquema del canal nicaragüense triunfaría.”

Noticia que engendró pánico en el francés Philippe Bunau Varilla. Página 3 del New York Daily Tribune del día miércoles 5 de diciembre de 1900

Había pánico entre los lobistas de la ruta colombiana. A estas alturas los banqueros Seligman no podía permitir que continuar deteriorándose la situación para sus posesiones en Panamá y seguir el proceso por intermediarios, desde la distancia de París. Tenía que dejar el segundo plano con el cual se había conformado e inmediatamente hizo maletas e inició su viaje  hasta los Estados Unidos.

 “Ya era el momento apropiado para que yo interviniera con el fin de combatir aquella impresión sobre Nicaragua.”[4]

Los hermanos Philippe y Maurice Bunau-Varilla estaban sentimental y financieramente interesados en el resultado del Canal de Panamá. Philippe era una de los accionistas penalizados de la vieja y quebrada Compagnie Universelle du Canal Interoceanique y había tenido que suscribir acciones en la Compagnie Nouvelle du Canal de Panama. Con su hermano Maurice, tenían 11 mil acciones.

Los Seligman se aproximaron a Philippe Bunau-Varilla impresionados por sus actividades en el caso Dreyfus en donde el francés demostró en Le Matin que evidencia incriminatoria a Dreyfus era falsa. Creyeron que él era el hombre para hacer un cambio en la mentalidad sobre la ruta de Panamá. Así los banqueros lo contrataron con el fin de que se convirtiera en apologista del trazado panameño.

El francés viaja a Cincinnati invitado por el millonario Harley Thomas Proctor (de Proctor & Gamble), hijo del socio fundador William Proctor, y alto ejecutivo de la ya gran empresa P&G. En su viaje conoce al súper bien vinculado prelado católico, Schmitz Didier a quien recluta para su causa colombiana, y quien le presenta a su gran amigo el Coronel Myron T. Herrick quien como elector presidencial por Ohio en 1892, había votado a favor del derrotado Presidente candidato a la reelección, Benjamín Harrison. Myron era uno de los protegidos políticos del todo poderoso Marcus Alonzo Hanna y conocía a muchos de los legisladores del momento además de una cercana relación de amistad con el Presidente McKinley. Así el francés Bunau Varilla iniciaba muy bien su tarea estadounidense, como diría él con frecuencia: “Con la ayuda de la divina providencia”.

 El francés hizo su primera aparición ante un nutrido grupo de líderes cívicos y millonarios, en el “Commercial Club de Cincinnati”, el 16 de enero de 1901 y obviamente mintiendo afirmó:

“No he venido como representante de interés privado alguno. He venido a defender un  gran y noble concepto, el cual me entregó varios felices años de lucha y peligro, y por el cual he sufrido ansiedad por muchos años de las cuales no recuerdo una sola hora de desesperación.”  

“Los continuos terremotos podrán tener una fatal transformación definitiva del medio líquido barro a roca dura, del concreto, que será vertido continuamente durante ocho años en la gran represa del Boca San Carlos. Estas violentas sacudidas, cada mes o más, interfiriendo con la gradual cristalización de los elementos del concreto, puede destruir su adherencia recíproca y así arruinar la perfecta homogeneidad de la masa solida imperativamente necesaria por el rol que debe hacer.”[5]     

Libro que compila los discursos y argumentos del francés Bunau-Varilla

 Bunau Varilla repitió todos sus argumentos en el Club de Ingenieros de Cincinnati, el Club del Comercio de Boston, en Chicago habló bajo los auspicios de la Liga Nacional de Negocios, ante la Universidad de Princeton en Nuevo Jersey y en un discurso formal ante la Cámara de Comercio del Estado de Nueva York.

El ingeniero francés gastó una fortuna (seguramente de sus amigos) entre 1900 y 1902 cultivando estadounidenses influyentes, dictando conferencias sobre las ventajas de Panamá sobre Nicaragua, ante grupos financieros y de negocios de costa a costa. Sus esfuerzos fueron paralelos a los de Cromwell con su oficina especial de prensa en particular en repartir propaganda anti nicaragüense con estampillas postales de Nicaragua mostrando un volcán activo en cercanías a la ruta propuesta.

Ministro en la Legación de Colombia en Washington

El Canciller Carlos Martínez Silva fue enviado a Estados Unidos donde se encontró con el sobrino de Marroquín, Arturo de Brigard quien ejercía como Cónsul en Nueva York, y Tomás Herrán, Secretario de la Legación en Washington. Llegaba a la gran nación del norte con el fin de resolver la cuestión del canal. Estas son las instrucciones recibidas de Antonio José Uribe, Canciller encargado:

La más grave, delicada y trascendental cuestión que debe resolver el gobierno colombiano en sus relaciones con otros gobiernos, es la cuestión del Canal de Panamá que actualmente se discute en el Congreso de los Estados Unidos. Usía conoce perfectamente las opiniones del jefe de la República y del Congreso de Ministros sobre aquel asunto, y por lo mismo, es innecesario que me detenga a consignarlas en esta memorando. Usía está penetrado de la necesidad de procurar, por todos los medios que estén al alcance y dentro de las facultades del gobierno, que se adopte definitivamente el istmo de Panamá para la apertura definitiva del canal interoceánico. Conseguir este, en las mejores condiciones para la República, es el objeto principal de la honrosa misión que el poder ejecutivo ha confiado a Usía. Es muy probable que el gobierno estadounidense haga a su Usía exigencias extraordinarias, de las cuales Usía naturalmente irá dando oportuno aviso al gobierno, usando del cable, a fin de que Usía pueda obrar, en los casos más delicados, con especiales autorizaciones previas del gobierno, por lo grave que sería, dado el doble carácter de que va investido Usía, una promesa fuera ad referéndum. – Antonio José Uribe. Bogotá 12 de enero de 1901.[6]

 

[1] Eduardo Lemaitre, “Panamá y su separación de Colombia”, Intermedio Editores, Bogotá, 2003

[2] Earl Harding, “The Untold Story of Panama”, Athene Press Inc. Nueva York, 1959

[3] Diciembre 5 de 1900,  “Favors Nicaragua Route”, diario New York Daily Tribune

[4] Philippe Bunao Varilla, “Panama; The Creation, Destruction, and Resurrection”, Robert Medill McBride, Nueva York, 1920

[5] Philippe Bunao Varilla, “Nicaragua or Panama” Knickerbrocker Press, Nueva York, 1901

[6] Eduardo Lemaitre, “Panamá y su separación de Colombia”, Intermedio Editores, Bogotá, 2003