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Mariano Ospina Peña

El 16 de noviembre de 1901, la Comisión Walker dio a conocer un informe preliminar en el cual se sostenían en que la ruta ideal era por Nicaragua. Al precio sugerido para una arbitración, el costo de un canal por Panamá sería prohibitivo. También existían dudas sobre la autorización colombiana para la transferencia de la concesión francesa.

Hasta aquí, hasta este momento, la política estadounidense era la ruta de Nicaragua y no Panamá, tan es así, que para el 10 de diciembre el Ministro Plenipotenciario de Estados Unidos para Nicaragua, Costa Rica y El Salvador, William Lawrence comenzó las negociaciones con su contraparte nicaragüense con el fin de definir los términos del próximo tratado a celebrarse y el Almirante Walker descartó de plano la adquisición de la compañía francesa del canal de Panamá por la suma de 109 millones de dólares, valor en que Huttin ofreció la empresa.

Los $40 millones

El 21 de diciembre en la reunión de accionistas de la Compagnie Nouvelle du Canal de Panama en París se cogieron a golpes y fue necesaria la intervención de los gendarmes para separar las dos facciones que se habían armado cuando Philippe Bunau-Varilla logró sacar a Marcel Huttin de la Presidencia y lo reemplazó por Marius Bo con el fin de asegurar el poder ofrecer la empresa a los Estados Unidos por la suma de $40 millones de dólares, suma que Huttin consideró demasiado baja. Bunau-Varilla había recibido un cable de su amigo el periodista Walter Wellman el 23 de diciembre de 1902, en el cual el periodista le afirmaba:

Información confidencial del Congreso y la Comisión Ístmica del Canal indica que una oferta de $40 millones sería aceptada. Es imperativo que no sea mayor. Actué rápidamente.

En vista de la respuesta de la Comisión Walker, el 4 de enero de 1902, los franceses apuraron en afirmar que aceptarían 40 millones de dólares por el proyecto en Panamá. Estos eran los mismos que la misma Comisión Walker había sugerido.

Carlos Martínez Silva: Los partidarios de la ruta de Nicaragua aprovechaban, con buen éxito, la falta de acuerdo entre Colombia, los Estados Unidos y la Compañía francesa para desacreditar la empresa de Panamá, y encarecían las facilidades para contratar con la rival de Nicaragua. Entre tanto, el Gobierno de Bogotá o miraba este trascendental problema como si se tratara de cuestiones domésticas de la China, o no se atrevía a resolverlo, y dejaba todo el peso de la responsabilidad al Ministro en Washington, a quien periódicamente se le anunciaban instrucciones específicas, que nunca le fueron remitidas. Era urgente resolver algo en cualquier sentido. Abandonar las negociaciones sería buscar funestas consecuencias. No quedaba otro camino que el de continuarlas dejando luego al Congreso de Colombia el derecho de aprobarlas o de negarlas, según su criterio.

La Comisión ístmica estaba lista para cerrar su informe sin que apareciera, en parte alguna de él, la constancia de que tanto el Gobierno de Colombia como la Compañía se hallasen de acuerdo para negociar con los Estados Unidos la construcción del Canal. En tales circunstancias, el Ministro colombiano en poder tan sólo de vagas instrucciones, nada apropiadas para los hechos que se cumplían, con el fin de evitar el concepto adverso de la Comisión sobre el canal por la vía de Panamá, concedió a la Compañía francesa “el permiso necesario para entrar en negociaciones con el Gobierno de Estados Unidos para el traspaso o venta de los derechos de la Compañía, siempre que, PREVIAMENTE, se celebrara un nuevo tratado o convenio entre el Gobierno de Colombia y el de los Estados Unidos sobre las nuevas concesiones y recíprocos derechos que habrían de establecerse y definirse.” Este paso aseguró por entonces la neutralidad del Gobierno Americano, consiguiendo, al mismo tiempo, la reunión de los intereses de Colombia, de la Compañía y de Panamá, encauzándolos por un mismo camino. El permiso fue concedido en circunstancias verdaderamente críticas, con carácter de condicional, subordinando por completo las negociaciones entre la Compañía y el Gobierno Americano al acuerdo que pudiera resultar entre los dos Gobiernos. Su objeto fue el de formular una promesa de permiso para hacer presente a la Comisión ístmica, es decir, al Gobierno y pueblo Americano que Colombia no se opondría, llegado el caso, al traspaso de la concesión por parte de la Compañía francesa, única manera de dejar la puerta abierta a las negociaciones que pudiesen resultar entre Colombia y los Estados Unidos.[1]

 El 8 de enero de 1902 el Ministro de Colombia (Martínez Silva) se dirigió al despacho de Relaciones Exteriores de Bogotá en los siguientes términos:

 Ha llegado, pues, el momento de resolver si el Gobierno de Colombia concede o no el permiso solicitado y en qué condiciones, ya respecto de la Compañía ya del Gobierno de los Estados Unidos.

Los términos del problema han quedado, por tanto, absolutamente simplificados, y se reducen a saber si el Gobierno de Colombia concede al de los Estados Unidos el derecho de abrir por su territorio el proyectado canal, con el control necesario y con extensión de la faja hasta de tres millas a uno y otro lado de la vía marítima; o si se rechaza toda propuesta en este sentido. En el último caso, habría que renunciar, a lo menos por muchos años, a toda esperanza de abrir el canal por la ruta de Panamá; y para la Compañía francesa equivaldría esto a una ruina total e inevitable, puesto que le sería absolutamente imposible concluir el canal dentro del término a que está obligada por la ley de su concesión. El hecho solo de haberse rendido a discreción, aceptando de plano el avalúo, sin duda demasiado bajo, hecho por la misma Comisión del canal ístmico, está indicando claramente que no tiene hoy, ni abriga la esperanza de adquirir más tarde los recursos indispensables para llenar sus compromisos con el Gobierno de Colombia.

Los puntos precisos sobre los cuales necesito instrucciones de Vuestra Señoría son los siguientes:

1.º Si se accede o no a ceder a los Estados Unidos una faja de terreno de seis millas de ancho, excluyendo las ciudades de Panamá y Colón.

2.° Si esta concesión se hace a título de arrendamiento, por término indefinido, o, a lo menos, por el de doscientos años.

3.° Si se ceden o arriendan las islas de la bahía de Panamá para estaciones de carbón, cosa que se estima indispensable, por la circunstancia de que casi todos los buques que vengan de puntos distantes a cruzar el canal necesitan renovar su provisión de carbón.

4.° En qué términos deben arreglarse las cuestiones de policía en la dicha faja del canal para impedir colisión de jurisdicciones y para mantener, al mismo tiempo, un orden severo entre la multitud de gentes, de todas clases y condiciones, que afluirán a la obra del canal, y

5.° Qué suma redonda o en forma de anualidades debe pedirse al Gobierno de los Estados Unidos para las concesiones anteriores.

Encarezco una vez más a Vuestra Señoría se me comuniquen por cable las instrucciones que le pido de nuevo, a la mayor brevedad posible; pues, como Vuestra Señoría comprende muy bien, este asunto debe resolverse, y se resolverá en cualquier sentido, antes de la clausura de las actuales Sesiones del Congreso americano.

Ignorancia colombiana

Carlos Martínez Silva: En presencia de los acontecimientos que se cumplían, y comprendiendo al fin el Gobierno que no podía permanecer por más tiempo en silencio respecto de las negociaciones que se ventilaban en Washington, el Vicepresidente de la República apeló al fácil expediente de convocar una Junta de notables en el Palacio de San Carlos. A ella concurrieron los Ministros del Despacho, los Consejeros de Estado, el Procurador general de la Nación, los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y varios distinguidos miembros de la sociedad que habían figurado en la política activa del país, “con el fin de discutir los puntos conducentes de la negociación enumerados en la comunicación del 8 de enero de 1902 de la Legación de Washington.

Cómo era de esperarse, se presentaron en aquella reunión opiniones diversas, y como no fuera posible llegar a un acuerdo al respecto, se resolvió nombrar una comisión compuesta de cinco miembros, que lo fueron los señores Francisco de P. Mateus, Antonio Roldán, José Camacho C., Alejandro M. Olivares y Francisco Groot. Esta comisión, a, su vez, tampoco pudo presentar una resolución aprobada por todos sus miembros, y se dividió en mayoría y minoría. La primera integrada por los cuatro señores primeramente citados, después de una disertación enteramente sentimental, alejada por completo de la realidad de los hechos que estaban a la vista, que se tocaban con la mano, llegó a la peregrina conclusión de que “Francia, arrepentida de haber, por un momento, renunciado a la gloria de dar su nombre a la empresa más colosal del siglo, se lanzaría con sus capitales, su energía y su ciencia a realizarla,” y terminó su informe proponiendo que el Gobierno de Colombia “exigiera a la Compañía el cumplimiento de sus compromisos para la continuación de los trabajos y terminación del canal.” [2]

Los colombianos vivían tan lejos del mundanal ruido en su alcázar andino de Bogotá, y se negaban a ver las realidades de lo que se venía, a pesar de todas las advertencias que llegaban por la prensa estadounidense y que hacía el propio Carlos Martínez Silva.

Teddyordena” por Panamá

El 9 de enero de 1902 el representante William Peters Hepburn logró hacer pasar la Ley Hepburn o el Bill Hepburn, en la cual el gobierno estadounidense se comprometía a hacer el canal por

William P. Hepburn

Nicaragua. El Congreso estadounidense la aprobó por inmensa mayoría, 309 votos a favor, 2 en contra. Ya se había autorizado una asignación de $200 millones de dólares.

Los franceses, influenciados por Philippe Bunau-Varilla, quien trabajaba incansablemente en favor del canal panameño, en llave con el abogado neoyorquino, encarecidamente recomendó a William Nelson Cromwell a sus compañeros de la Compañía del Canal. Gracias al Senador Marcus Hanna, Cromwell fue reinstalado. Hanna por su parte, había sido persuadido por J. Edward Simmons quien era el banquero para algunas de sus empresas y además socio del American Syndicate y Presidente del Panama Railroad.  No olvidemos que Cromwell era Consejero del ferrocarril y este era aún propiedad de la compañía francesa del canal.

“Por favor compre nuestro bonito canal” reza la caricatura del Washington Times Star de enero 8 de 1902

Entonces Madman Teddy, quien 120 días antes se había milagrosamente convertido en Teodoro Rex, sorpresivamente se volvió partidario de la ruta panameña y llamó a la Comisión Walker para exigirles cambiar su informe basándose sobre a la oferta de $40 millones que recién habían hecho los franceses.

El Comisionado Lewis M. Haupt continuó considerando Nicaragua la ruta ideal por lo cual fue obligado por Madman Teddy en retirar su disentimiento y firmar afirmativamente con la mayoría. Así los comisionados Haupt, Pasco y Nobel estaban dispuestos a disciplinadamente abandonar la ruta nicaragüense sin reservaciones, pero Teddy, al estar decidido en aceptar la oferta de la compañía francesa, fue muy  claro con el Almirante Walker en que esperaba una respuesta unánime y sin reservas de la comisión. Noble y Pasco finalmente cedieron ante la presión presidencial. Haupt le confesaría al periodista Earl Harding, que había sido el propio Teddy quien le había llamado fuera de la sala de la comisión y le habría exigido firmar el informe favoreciendo Panamá.[3]

El 18 de enero la Comisión Walker informó que en base a las nuevas condiciones, Panamá sería la más factible y practica ruta para el canal y Cromwell nuevamente es consejero general de la empresa francesa a partir del 27 de enero de 1902. Ahora solo había que convencer al congreso, Cromwell se dedicó con el Senador Marcus Hanna para que demorara el paso de la Ley Hepburn sobre Nicaragua, en el Senado. Con este fin Hanna hizo comparecer ante el Comité de Canales Interoceánicos, cada uno de los miembros de la Comisión Walker y les llenó de preguntas suministradas por Cromwell. Afirmaría el abogado neoyorquino:

“Esto monopolizó nuestro atención casi que de día y noche durante varias semanas”.

El 22 de febrero el gobierno colombiano envía el siguiente cable al Ministro en Washington:

Febrero 22 de 1902.

“Ministro Colombia. -Washington.

“La Compañía del Canal no puede transferir sus derechos a Nación o Gobierno Extranjero sin modificar previamente, de acuerdo con el Gobierno de Colombia, contrato primitivo, artículos 21, 22.-“EXTERIORES.”

El Monte Pelée

En ese 1902 la actividad volcánica en el Mar Caribe había sido grande. Un cataclismo volcánico de gran magnitud entre el 2 y el 8 de mayo del Monte Pelée afectó la ciudad colonial de Saint Pierre y sus alrededores en la isla de Martinica.

Los diarios describieron en detalle como Saint Pierre, la llamada París del Caribe era sepultada por las erupciones del Monte Pelée y más de treinta mil personas fallecieron en un día, asfixiadas o quemadas con una mezcla de gases, vapor, polvo brillante, ceniza y piedra pómez.

El diario The Call de San Francisco el 10 de mayo de 1902 destaca el desastre de Pelée en Martinica y Saint Pierre con 40 mil muertos

Pronto otra erupción se presentó en San Vicente. La prensa estadounidense se llenó de horripilantes historias sobre el inmenso poder destructivo de los volcanes y durante meses el público estuvo embargado de una histeria volcánica.

Panamá VS Nicaragua

El sábado 24 de mayo de 1902, el periodista Frank G. Carpenter del diario Deseret Evening News de Salt Lake City hace un extenso y magnifico reportaje con el Luis F. Correa, Ministro (embajador) de Nicaragua y Carlos Martínez Silva, Ministro (embajador) de Colombia en Washington DC. El artículo había sido publicado cuando Carlos Martínez Silva ya había regresado a Colombia y había sido reemplazado por José Vicente Concha. El artículo titulado “Panamá VS. Nicaragua, Dos grandes entrevistas con los Diplomáticos de las Repúblicas Centro Americanas” incluía grandes fotos de los dos entrevistados.

Así comienza el autor Frank Carpenter: “Primero entrevisté al Ministro nicaragüense, quien durante su residencia en Washington ha aprendido la lengua inglesa y por ello nuestra entrevista fue en nuestro idioma. Él se llama señor Luis F. Corea (sic) y es un centroamericano muy bien educado. Dijo el señor Corea (sic):”

“No hay duda que la mejor ruta para el canal es la ruta nicaragüense. Sus ingenieros así lo han decidido y me parece que los argumentos, tanto sanitarios como financieros están en su favor. Su Atlántico y Pacífico están dos días más cerca que por Panamá. Un canal ahí puede ser mantenido más fácilmente y sería mucho más económico que por Panamá.”

Frank Carpenter: “Los que abogan por Panamá afirman diferente.”

“Si, es muy fácil hacer cualquier tipo de afirmación, pero es más difícil soportarla con hechos. Veamos los hechos. La Compañía de Canal de Panamá ya se gastó 250 millones de dólares y ha completado una cuarta parte de la obra, y están dispuestos a vender esa cuarta parte a los Estados Unidos por $40 millones, pero tras la adquisición por los Estados Unidos, aún se requieren tres cuartas partes de la construcción. A la misma tasa que la primera cuarta parte el costo sería de $720 millones de dólares. Puede que se haga por menos, pero el costo sería enorme. Además hay algo que no he mencionado en esta propuesta de Panamá. Sé que los Estados Unidos es la nación más rica del mundo pero ¿puede darse el lujo de sacar $40 millones de circulación y dárselos a Francia? Sí este negocio se hace, su gobierno tendrá que pagarle $40 millones a los franceses y no tendrán nada a vuelta sino la oportunidad de gastar cientos de millones más. Si toman el canal de Nicaragua  eventualmente gastarán menos dinero y la mayor parte quedará aquí. Será para la adquisición de maquinaria y suministros estadounidenses con excepción de una pequeña cantidad para cancelar salarios.”

Frank Carpenter: “Pero será igual con el canal de Panamá ¿o no?

“En algún sentido, pero nada como la cantidad que irá a los bolsillos de los estadounidenses en la construcción del Canal de Nicaragua. El costo laboral en Panamá será muy superior que en Nicaragua. La extravagancia de los franceses ha arruinado las condiciones allí. Ustedes no podrán obtener trabajadores por menos de $2 dólares al día mientras en Nicaragua no costarán más de 50 centavos por día. Esto significa que podemos ahorrarles tres cuartas partes del costo laboral. Tenemos indios que son fácilmente manejados; viven con muy poco y en consecuencia pueden trabajar con bajos salarios. No habrán delegados que inciten problemas entre los jamaiquinos y otros antillanos a quienes ustedes importen para ayudarles con el trabajo.”

Frank Carpenter: “¿Luego no se necesitará tiempo para preparar Nicaragua para el canal? Ustedes tendrían que construir ferrocarriles y levantar poblaciones, ¿no es así?”

“No del todo. Hay poblaciones y ciudades ahora sobre la ruta del canal. El Lago Nicaragua tiene muchos asentamientos prósperos sobre sus orillas y el campo a su alrededor es rico en plantaciones y tierras de pastoreo. Podemos fácilmente alimentar a todos los trabajadores y tenemos comunicaciones de ferrocarril y acuáticas que pondrán sus suministros justo donde ustedes las quieran. Tenemos en este momento uno de los líderes más progresistas del hemisferio, el general José Santos Zelaya. Él ha sido educado en Europa y ha viajado extensamente. Es de pensamiento muy abierto y es consciente que el canal ayudará mucho a nuestra gente y país. El hará todo lo que pueda para asistir a su gobierno y otorgará todas las concesiones necesarias. En principio se propuso crear una zona neutral de tres millas a cada lado del canal. Esta y cualquier otra cosa que sea necesario, será otorgado, aunque nuestra constitución no nos permite vender la tierra a un poder extranjero pero si podemos arrendarla a perpetuidad y esto es casi lo mismo.”

Frank Carpenter: “Cómo están las condiciones de salubridad sobre la línea del canal, señor Corea (sic). ¿Puede nuestra gente trabajar y vivir allí?”

“Claro que lo pueden hacer. He revisado los informes de sus ingenieros y equipos de estudios. En ellas se afirma que Nicaragua es el país más salubre de todos los países tropicales y no debe ser considerado en la misma categoría de Panamá. El Cirujano Bradford hizo la ruta del canal con 60 agrimensores, 140 jamaiquinos y nativos en 1887, dijo no haber sufrido un solo caso de una enfermedad seria en todo el grupo. Estuvo allí en el invierno y estaba trabajando sobre la línea propuesta. El almirante Walker reportó que tenía con el, 250 hombres mientras hacía sus reconocimientos e inspecciones entre los pantanos y que había tenido menos enfermedad y malaria que si hubiera estado haciendo las inspecciones en la misma temporada en Virginia (USA). Puedo citarle afirmaciones similares de cada viajero e ingeniero que ha recorrido la ruta. Estamos totalmente libres de la fiebre amarilla y malaria en forma peligrosa.”

Frank Carpenter: “¿Es Nicaragua un país donde los estadounidenses pueden prosperar?

“Yo creo que sin duda. Una respuesta adecuada a esa pregunta es que muchos estadounidenses ahora lo están logrando. Hemos recibido gran inmigración de su país. 315 jóvenes estadounidenses llegaron el mes pasado y yo recibo por menos 50 cartas por semana preguntando sobre el canal y las posibilidades de asegurar tierras en su cercanía. Ya hay un buen número de plantaciones de estadounidenses quienes esperan lograr fortunas en bananas, piñas, cocos y caucho.”

Frank Carpenter: “¿Qué oportunidades tienen estos hombres?”

“Son muy grandes si pueden esperar a que sus cosechas comiencen a producir. En caucho se requieren como siete años en levantar los árboles, pero después pagan muy bien. Yo estoy interesado en una plantación que tiene 25 mil árboles. Ahora tienen cinco años y producirán caucho más o menos en 1904. Los arboles cuesta muy poco sembrarlos  y cuidarlos. Tenemos brotes y ponemos a los indios a sembrarlos a 25 centavos por tarea. Una tarea es cierto número de árboles. El indio puede hacerlo en tres horas, cuatro u ocho horas, pero se le paga por tarea sin consideraciones de tiempo. Un vez sembrados, los árboles reciben muy poca atención hasta que estén listos para el cultivo.”

“Hay muy buenas oportunidades para hacer dinero en cocos y bananas y también en café. Una tercera parte de nuestras fincas cafeteras están en manos de alemanes, pero si los Estados Unidos construyen el canal esperamos ver llegar muchos agricultores estadounidenses. Levantamos un muy buen café y trae muy buenos precios.”

“Los recursos minerales de Nicaragua son muchos. Tenemos minas de oro muy ricas y ahora estamos construyendo ferrocarriles para abrir las regiones minerales del país. También tenemos grandes áreas apropiadas para el levante de ganado. Ahora hay cientos de miles de cabezas de ganado en estas tierras, pero podría haber millones. Exportamos muchas pieles y últimamente hemos exportado carne a Cuba y otras islas en las Antillas.”

“Nuestro pueblo sabe que el canal les beneficiará. Ellos creen que duplicará el avalúo de sus tierras, se incrementará mucho la prosperidad del país. No tenemos duda que eventualmente será construido por nuestro territorio.” 

Continúa aquí el autor Frank Carpenter con el enviado colombiano: “Tuve una entrevista sobre este mismo tema con el señor Carlos Martínez Silva, el Ministro (embajador) de Colombia y quien dejo Washington hace algunas semanas. Me dijo que Colombia estaba muy ansiosa que el canal se construyera y que estaba dispuesta a dar cualquier concesión que pudiese llevar a la escogencia de la ruta panameña.”

“Nosotros creemos que eventualmente un canal pasará por el istmo de Panamá y si su país no lo construye lo hará otro país. Lo que quisiéramos es que los Estados Unidos le compren a los franceses y creemos que ustedes encontrarán como de su mejor interés en hacerlo.”

Frank Carpenter: “Supongamos que los Estados Unidos haga eso, ¿qué obtendrá que no podrá obtener sobre la ruta de Nicaragua?”

“Obtendría la diferencia entre algo y nada. Todas las ventajas están sobre la ruta panameña. Es la ruta más corta, la ruta más económica, la ruta con menor cantidad de esclusas y la ruta cuyo mantenimiento es de bajo costo. Es una ruta que ha sido probada mediante experimentos y trabajo real. “La línea de Nicaragua está totalmente sin probar. Se han hecho reconocimientos e inspecciones pero sin experimentos prácticos que demuestren los costos de construcción. Ustedes conocen del túnel para ferrocarril que ahora están construyendo en Nueva York. Antes de cavar el túnel todo tipo de perforaciones y experimentos fueron hechos  y sobre las bases de estos un posible estimativo se logró para el costo de la construcción. Cuando se finalizó el trabajo, se descubrió que el estimativo era de $10 millones por debajo de las cifras de los ingenieros. El túnel era muy corto. Los reconocimientos e inspecciones del canal de Nicaragua se extiendo por muchas millas. Ha sido efectuado en un país desconocido y no se podrá saber la diferencia entre las cifras de los ingenieros y los costos reales. Pueden colocar cifras sobre lo que ven, pero no pueden calcular todas las dificultades que pueden suceder.”

“Sobre la línea del canal de Panamá se ha trabajado en su totalidad. Un gran parte de ella ha sido dragada y las montañas en verdad han sido reducidas. Ya hay dos quintas partes del canal construidos y puedes sacar el costo para el resto casi que al centavo. Una gran fuerza laboral ha estado trabajando durante los últimos cinco años y cientos de hombres están trabajando hoy. Los equipos están en buenas condiciones para trabajar. Con unas pocas semanas de aviso, un grupo de supervisores fácilmente puede retirarse y ser reemplazados por otro.”

Frank Carpenter: “Su excelencia, ¿sí es bastante la labor que hicieron los franceses?”

“Yo sí creo. Aquellos que no han estado en la línea del canal no aprecian su valor. Cuando se inició el canal fue necesario hacer una enorme cantidad de labores preliminares antes de que la verdadera obra se comenzara. Se tenían que construir viviendas para los trabajadores y supervisores. No había maderas y la mayor parte de las maderas se trajeron de los Estados Unidos. Algunas de la residencias fueron terminadas en los Estados Unidos y enviadas por partes a Panamá. Había necesidad de levantar hospitales y usted ahora encuentra estos en ambos extremos de la línea. Un ciudad se hizo en Colón y (ciudad de) Panamá creció en tamaño de manera que hoy tienes viviendas, hospitales, oficinas y ciudades en donde hacer tus labores.”

“También tienes el ferrocarril de Panamá listo a transportar materiales y dejarlas sobre la línea del canal. Ésta vía está bien equipada y en funcionamiento. Fue construida a principios de los cincuenta, cuando las acomodaciones sanitarias aún no se habían hecho y en consecuencia costó una enorme cantidad de vidas. Una vía similar tendrá que construirse sobre la línea de Nicaragua, sí escogen esa ruta y costará mucha vidas construirla. El Ferrocarril de Panamá y el canal han llevado a la creación de asentamientos sobre la línea y las excavaciones han asistido en el drenaje de las tierras bajas, así el territorio ahí hoy es salubre. No hemos tenido fiebre amarilla en algunos años y siento seguro al afirmar que no habrá peligro para la salud de los estadounidenses en Panamá.”

Frank Carpenter: “Suponga señor, que nosotros compremos el canal, ¿pueden ustedes suministrar la mano de obra?”

“Sí. No habrá problemas en obtener la mano de obra de calificada. Ustedes pueden traerlos de Jamaica y otras islas de las Antillas y nosotros podemos suministrar mucha desde la misma Colombia. Tenemos un gran número de parados quienes buscarían trabajo de ustedes y esos empleos reducirían una parte de las fuerzas rebeldes (liberales en la Guerra de los Mil Días) que hará que el gobierno se afiance y poco a poco hará de Colombia el más rico y el más importante de los estados Suramericanos.”

Frank Carpenter: “Pero el istmo de Panamá está poco poblada, ¿no es así?”

“No. Tiene más habitantes de lo que la mayoría cree. La Provincia en que está el istmo de Panamá tiene un área cuatro veces el tamaño de Massachusetts. Hay partes con grandes recursos naturales y en conjunto con el resto de Colombia, proporcionarán enormes oportunidades para capital estadounidense.”

Frank Carpenter: “Suponga que se escoja el Canal de Panamá, ¿habrán ventajas especiales para los estadounidenses?”

“Yo pensaría que sí. El canal acercaría a nuestros países. Cimentaría las relaciones amistosas que ya tenemos entre nosotros y lógicamente favoreceríamos el capital estadounidense e inmigración estadounidense. Supongo que usted sabe que Colombia es un imperio en recursos naturales. Es de gran tamaño. Podrías colocar 10 estados del tamaño de Nueva York y sobraría espacio. La mayor parte de la tierra es alta y saludable y tenemos vastas extensiones para levantar café, azúcar, cacao y otras cosechas.  Tenemos unas de las mejores tierras para pastoreo y el Valle del Cauca fácilmente podría ser el jardín del universo. Este valle está entre las montañas no muy lejos de Panamá en extensión aproximada de norte a sur. Tiene un área tan grande cómo Texas y su clima es bueno para su población. El canal la desarrollará.”

“Usted sabe algo de nuestros minerales. Mi país ya ha producido más de $700 millones en metales preciosos y ahora somos los cuartos mayores productores de oro. Solo nos aventaja los Estados Unidos, Australia y Sudáfrica. Grandes capitales estadounidense ya están invertidos en Colombia y si ustedes completan este canal, probablemente seremos socios en el desarrollo de las más ricas áreas de Suramérica.”

Frank Carpenter[4]

En el Congreso estadounidense

El 5 y 7 de junio de 1902 el senador John H. Mitchell quien no entendía por qué la mejor ruta nicaragüense era rechazada, leía apartes del informe de la comisión:

“Nosotros, por muchas razones –comerciales, militares, de higiene, sísmicas y demás- creemos que la ruta nicaragüense es la mejor para un canal ístmico y así lo informamos y recomendamos. La construcción del canal por la ruta panameña, la cual creemos es comercial, militar, de higiene, sísmica y demás, inferior a la ruta nicaragüense, puede construirse por $5’630.704 dólares menos que la nicaragüense, por lo tanto en nuestro informe suplementario recomendamos ruta la panameña.”[5]

Mitchell se declaraba aterrado que una cifra tan poco relevante para un proyecto de esta envergadura fuese el impulso definitivo para escoger el trayecto. Exigía de la comisión una mejor razón para aceptar esta nueva recomendación tan contraria a la primera de noviembre 16 de 1901. La jugada del Presidente Roosevelt y sus secuaces era clara: cambiar la mejor ruta por razones estratégicas y comerciales a cambio de un buen negocio con los franceses y esperaba lograr que el pueblo estadounidense aceptara este capricho, como una mejor solución basándose en su maquinaria publicitaria y la oficina de prensa de Cromwell.

John Coit Spooner

Según Cromwell, el “Hanna Minority Report” fue escrito, en gran parte, por él y sus asociados. Este era la base para producir la Ley Spooner o el Spooner Act, que sería presentada por el senador John Coit Spooner en la cual se adoptaría la ruta panameña, si un tratado satisfactorio se podía negociar con Colombia.

Así Cromwell con varios de sus socios, estuvieron continuamente en Washington DC suministrando material para los discursos de los senadores apoyando el “Hanna Minority Report” en favor de la ley Spooner. El Spooner Act otorgaría facultades al Presidente para negociar un tratado con Colombia y adquirir en 40 millones de dólares las propiedades de la Compañía francesa en Panamá. Pero también exigía que Colombia aceptara los términos de la concesión “a perpetuidad” y 10 millas para el ancho de la Zona del Canal. En ella se contemplaba todo el imperialismo estadounidense apropiándose para sí sin contemplación alguna, del paso interoceánico. Además abría otra posibilidad de construir el canal por Nicaragua, si Colombia no negociaba en los términos del Spooner Act o si los franceses no aceptaban vender su empresa por la suma anotada.

La Campaña del Momotombo

Desde 1901 cuando Philippe Bunau-Varilla había llegado a los Estados Unidos, dentro de su discurso tenía como uno de los más perturbadores hechos que el Lago Nicaragua era una caldera hirviente de actividad volcánica. Bunau-Varilla en sus discursos con un lenguaje vivido y dramático en Cincinnati, Chicago, Cleveland, Boston, Filadelfia, Princeton, Nueva York y Washington despertaba temores en la mente de su público para un horror geológico pacientemente esperando desde el corazón de Nicaragua, para incinerar y enterrar a sus víctimas desprevenidas con el Monte Momotombo.

Para un hombre de los quilates de Cromwell, la tragedia del Monte Pelée era la noticia precisa. Hizo publicar en el New York Sun y demás diarios de Nueva York reportajes sobre el Momotombo de Nicaragua, e incluso afirmaron que había hecho erupción.

Luego el ingeniero francés Philippe Bunau-Varilla buscó y compró noventa estampillas postales que mostraban el volcán Momotombo de Nicaragua con todo y fumarola entre los coleccionistas de estampillas de Washington DC, una para cada senador. Las pegó en hojas de papel tituladas:

Testigo oficial de la actividad vulcanológica de Nicaragua”.

Estampillas de 1900 con el volcán Momotombo y su fumarola ayudaron a escoger la ruta panameña

Las entregó al abogado neoyorquino quien las distribuyó oportunamente entre los senadores estadounidenses quienes podían afirmar, sin que existiera discusión, que Nicaragua era literalmente un hervidero de actividad volcánica

Muy pocas personas en los Estados Unidos sabían que el Momotombo estaba casi en extinción y se hallaba a cientos de kilómetros de la propuesta ruta para la vía interoceánica. Lo más increíble es que la idea de crear la estampilla, no había sido nicaragüense sino estadounidense, por medio de los diseñadores en Nueva York.

Pero la estampilla del Momotombo no fue el único factor en el voto que se llevó a cabo 3 días después de que todos los senadores recibieran las famosas estampillas. También existía la pelea política entre los senadores John T. Morgan de Alabama, Presidente del Comité de Relaciones Exteriores en el senado y Marcus Hanna, quien además del intenso lobbying de Cromwell, había aceptado la ruta panameña como una forma de socavar a Morgan y seguramente favorecer a su amigo y banquero, J. Edward Simmons. Algunos senadores fueron influenciados por la Comisión del Canal Ístmico quien aseguraba que había ventajas en Panamá. Otros lo vieron como un buen negocio al haberse reducido el precio de 109 millones a 40 millones.

El diario The San Francisco Call del 9 de marzo de 1902 en la página 23 destaca en el artículo titulado “Colombia’s Minister Says Farewell” los saludos del saliente Martínez Silva al visitar con el fin de despedirse del Presidente Roosevelt y el Secretario John Hay. Martínez se desplazará para Nueva York donde se encontrará con el nuevo Ministro José Vicente Concha.

Llegaba el exministro de Guerra, aunque brillante, sin experiencia diplomática, sin haber salido nunca de Colombia y sin hablar una sola palabra de inglés.

Instrucciones de Bogotá

Instrucciones para en nuevo Ministro de Colombia:

“Marzo 17 de 1902,

“Ministro Colombia. -Washington.

“Reunión miembros Gobierno y particulares estudiando asunto Canal de Panamá vista nota Martínez Silva Carlos, ocho enero. Estos, unos favorables negociación con Estados Unidos, otros adversos. Por contrato con la Compañía del Canal, cuyo cumplimiento podemos exigir, tenemos derecho indiscutible propiedad Canal, que la Compañía del Canal, que no puede terminar obra, ofrece dar por cuarenta millones, que nos pertenecen en parte; haciéndose indispensable, de acuerdo con artículos 21 y 22 contrato arreglo previo entre el Gobierno y la Compañía, antes entrar aquél tratar con el Gobierno de los Estados Unidos de América. Usted puede decirlo así representante de la Compañía del Canal, para que ella indique lugar celebración arreglo previo y comunicar nuestras instrucciones. El Ministro de los Estados Unidos en Bogotá lleva privadamente bases arreglos con el Gobierno de los Estados Unidos. Remítolas a usted el próximo correo. El negocio de la más grande importancia no debemos dejarnos precipitar con amenazas e intrigas. Canal de Panamá será hecho en todo caso, siendo vía de Nicaragua más difícil y costosa. Tenemos fundamento creer que Panamá piensa como Poder Ejecutivo.

Usted puede asegurar nosotros tenemos voluntad tratar con Estados Unidos condiciones equitativas. Usted puede explicar términos satisfactorios nuestra actividad y aun procurar posible apoyo Estados Unidos para arreglo previó con la Compañía del Canal, si usted lo cree conveniente. -EXTERIORES”.[6]

El 7 de junio de 1902 Marcus Hanna dio un gran discurso en favor de la ruta panameña y lo ilustró con un precioso mapa que evidenciaba las zonas de peligro sísmico en Centroamérica. Los hombres de Cromwell estaban sentados tras de Hanna y le asistían en alcanzarle los libros que requería de donde sacaba anotaciones que usaba. Su discurso simultáneo con el lobbying tras la escena, todo cuidadosamente coordinado con los esfuerzos paralelos de Cromwell, produjo el resultado deseado. Tras una gran lucha, finalmente el 19 de junio de 1902, el Congreso aprobó la Ley Spooner 42 a 34 votos. Muchos senadores comentan después, que habían sido convencidos por el “Hannamá Canal”.

William Nelson Cromwell: “Durante cada hora de esta lucha por lo menos dos de nuestros socios con sus asistentes se mantuvieron en permanente consulta con Senadores y les asistieron… Pasamos revista a todos los detalles de los debates y de cada movimiento en la materia que han sido objeto de consejos y sugerencias de nuestra parte… Una ligera diferencia habría matado el proyecto del Canal de Panamá y hecho del Canal de Nicaragua la selección del pueblo estadounidense.”[7]

A pesar de todo y según las transcripciones de la sesión, se puede ver que los senadores tenían una idea muy exagerada del verdadero peligro que representaba la actividad volcánica para el canal de Nicaragua. Incluso los comentarios posteriores indican, sin discusión, que el temor a una erupción volcánica jugó un papel primordial en el voto por la ruta panameña.

Ese mismo mes de junio de 1902, Madman Teddy llamó a Cromwell a la Casa Blanca. Tras esta reunión, Cromwell instruyó a su agente de prensa Roger Farnham, discretamente hacer saber a la prensa, que el Presidente estaba determinado en lograr la ruta panameña y que si el tratado era rechazado, Panamá se independizaba de Colombia y el nuevo país sería rápidamente reconocido por los Estados Unidos.

 

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[1] Carlos Martínez Silva, “Por qué caen los partidos políticos”, Imprenta de Juan Casis, Bogotá, 1934

[2] Ibíd.

[3] Earl Harding, “The Untold Story of Panama”, Athene Press Inc. Nueva York, 1959

[4] Frank G. Carpenter,  “Panamá VS. Nicaragua, Dos grandes entrevistas con los Diplomáticos de las Repúblicas Centro Americanas”, diario Deseret Evening News de Salt Lake City, 24 de mayo de 1902,

[5] John Hipple Mitchell, discurso en el Senado de los Estados Unidos, “The Nicaragua Canal; The only feasible and Practical Route for An Inter-oceanic Canal”, US Publishing Office, Washington, jueves 5 y sábado 7 de junio de 1902.

[6] Carlos Martínez Silva, “Por qué caen los partidos políticos”, Imprenta de Juan Casis, Bogotá, 1934

[7] Earl Harding, “The Untold Story of Panama”, Athene Press Inc. Nueva York, 1959