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Mariano Ospina Peña

En septiembre de 1901, William McKinley, el Presidente de los Estados Unidos estaba en la cúspide del poder y fama. Tras el trágico pánico económico de 1893, McKinley logró la presidencia en 1896, había regresado la nación a la prosperidad, derrotado categóricamente a los españoles, arrebatado las Filipinas, las Carolinas, Cuba y Puerto Rico.

Pero el sino de la tragedia asoma para Colombia el día 6 de septiembre. Ese día en la Feria Exposición Panamericana en la ciudad de Búfalo, Nueva York, el Presidente William McKinley fue mortalmente herido de dos disparos hechos por un anarquista llamado León Czolgosz.

Los organizadores de la feria agasajarían al Presidente en el “Templo de la Música”, un gran auditorio en el centro de la exposición. Todo había sido organizado para que el Presidente pudiera saludar de mano, algunas de las miles de personas que habían arribado a la feria con el fin de visitarla y verle.

Leon Czolgosz el anarquista que asesinó al Presidente de los Estados Unidos

Mientras saludaba el público, John G. Milburn, el Presidente de la Exposición y  George B. Cortelyou, su secretario personal, estaban a cada lado de McKinley. Al llegar Czolgosz, este le disparó dos veces con un revolver marca Iver Johnson, calibre 32 que llevaba oculto en un pañuelo envuelto en su mano. Sus acompañantes no permitieron que McKinley cayera y lo sentaron, mientras guardias golpeaban al atacante quien tras disparar afirmó en voz alta:

“He cumplido mi deber”.

McKinley trató de convencer a Cortelyou que no eran heridas de gravedad y ordenó dejaran de golpear al agresor.

Mientras era llevado al hospital, McKinley sacó de entre sus ropas una de las dos balas que Czolgosz le había disparado. Esta por fortuna solo había dado en un botón por lo que la herida producida era muy leve. Sin embargo la segunda le había afectado el abdomen. Una vez en el centro médico de la Feria Exposición, el Presidente fue intervenido quirúrgicamente con el fin de extraer la segunda bala.

El Presidente, ya convaleciente, fue llevado a la casa de Milburn quien había acondicionado suites en la segunda planta para recibir al Presidente y Primera Dama durante su visita a la Feria Exposición Panamericana, que él presidía.

De inmediato comenzaron a llegar a Búfalo personalidades empezando por su gran amigo, el senador Marcus Hanna, el vicepresidente Roosevelt, el Secretario de Estado, John Hay quien había sido muy cercano a los tres presidentes asesinados.

Hay había sido el secretario de Abraham Lincoln y amigo muy cercano de James Garfield.

Al saber que bajo las leyes del estado de Nueva York, León Czolgosz el agresor, solo purgaría 10 años de presidio, el buscapleitos de Teddy estaba enfurecido. El Fiscal General salió para Nueva York con el fin de tratar meter a Czolgosz bajo ley federal.

Su fuerte constitución (de McKinley), decía todo el mundo, lo sacaría adelante. Los doctores parecían esperanzados, hasta confiados… es difícil entender el optimismo con que veían su paciente. Tenía casi sesenta años de edad, sobrepeso y la misma herida no había sido limpiada o rastreada minuciosamente. Precauciones contra las infecciones, ciertamente difíciles en 1901, fueron manejados con negligencia.[1]

El Presidente McKinley falleció el 14 de septiembre a las 2 y 15 minutos de la madrugada.

“McKinley Muerto” rezan los titulares de los diarios

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[1] Wayne H. Morgan, “William McKinley and His America”, The Kent State University Press , Kent, Ohio, 2003