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Mariano Ospina Peña

La oficina de prensa de Cromwell encabezada por Farnham hicieron correr la noticia que las nueve enmiendas del Congreso colombiano harían que los Estados Unidos pagara más de 40 millones por la propiedad y los derechos de la Compagnie Nouvelle du Canal de Panama, además de otros 10 millones, a Colombia.[1]

Esta falta del gobierno estadounidense, que el mismo Presidente Roosevelt consintió y continuó apoyando, permitió que se iniciara un sentimiento estadounidense contra  Colombia porque según

Shelby M. Cullom

los yanquis: “Colombia trataba de asaltar al Tío Sam por más dinero.” Esta fue la impresión del público estadounidense durante más de una generación. Todo había sido obra de Cromwell y el inescrupuloso gobierno de Madman Teddy. El cable de Beaupre en Bogotá resumiendo las nueve enmiendas del Congreso Colombiano había llegado a Washington el 12 de agosto. No existía sugerencia alguna de los 10 millones adicionales que la prensa acusaba a Colombia de exigir. A pesar de ello, el Departamento de Estado nunca la rectificó.

Madman Teddy al saber que los colombianos tenían nueve enmiendas para el tratado citó en su residencia de Oyster Bay, el 14 de octubre al Senador Shelby M. Cullom, Presidente del Comité del Senado sobre Relaciones Exteriores. Al salir de la casa de Teddy, Cullom en una entrevista al New York Herald afirmó: “Tal vez hagamos otro tratado, no con Colombia sino con Panamá.”[2]

La sedición

El 20 de octubre, efectivamente Amador se dirigió a Panamá en el SS Yucatán, donde el hijo de Capitán James Beers, George K. Beers era el contador. Antes de partir el colombiano, Bunau-Varilla se había ido para las oficinas de J. & W. Seligman. Allí se sentó en una oficina y redactó una constitución y la declaración de independencia panameña y recibió de Isaac, el visto bueno de financiar la revolución con cien mil dólares. Según Bunau-Varilla, antes de partir, éste le dijo a Amador:

“Ha llegado el momento de despejar la cubierta para entrar en acción. Yo le puedo asegurar que usted estará protegido por las fuerzas estadounidenses cuarenta y ocho horas después de que usted haya proclamado la nueva república del Istmo. Y me hago responsable de ello. También me hago responsable de obtener para usted, de un banco o dárselos de mi bolsillo, los cien mil dólares que usted necesita. He preparado el programa de operaciones militares, la Declaración de Independencia, y la base para la Constitución de la nueva República y finalmente un código para que usted se pueda comunicar conmigo. Será necesario que me nombre representante diplomático de la nueva República en Washington DC.”[3]

La esposa de Bunau-Varilla había confeccionado la bandera de la nueva república, y la cual le fue entregada al médico colombiano. El colombiano dudó:

“A mis amigos en Panamá no les gustará que se nombre a un francés como Ministro Plenipotenciario.”

Bunau-Varilla mintiendo le afirmó:

“Yo expongo mi dinero en este proyecto. Si no aceptan, deberán buscar otro que les financie.”

Con eso se acabó la reticencia de Amador. Antes de partir, el francés le tenía un último chantaje. Entregó al colombiano el texto de un telegrama que ellos (la Junta revolucionaria) debían hacerle llegar de regreso, informando sobre la proclamación de independencia y nombrándole Ministro plenipotenciario en Washington:

“Este es el telegrama que ustedes deben enviarme. A su recibo les informaré sobre los cien mil dólares que necesitan. El texto no debe ser alterado, pues de lo contrario, no estaré obligado con ustedes.”[4]

Querido hijito

El hijo panameño del colombiano Manuel Amador Guerrero, Raoul Amador fue gran colaborador del periodista Earl Harding, quien estuvo personalmente en Bogotá y Panamá averiguando los sucesos de la independencia panameña para el diario de Joseph Pulitzer y dirigió durante dos años la investigación sobre estos hechos. En Panamá Raoul entrega a Harding una carta que su padre le envió y en la cual advierte todo el complot que se está llevando a cabo entre los Estados Unidos, William Cromwell, Bunau-Varilla y Panamá. La carta dice:

Octubre 18 de 1903

Carta del traidor colombiano, Manuel Amador Guerrero a su hijo Raoul Amador desde Nueva York

Querido Hijito:

He recibido tu telegrama en que adviertes que no vienes porque te negaron el permiso. También recibí tu carta del 17. Si la corona no llega, la enviarán desde el (Hotel) Endicott en el próximo vapor.

La razón para tu venida es que conocieras a Bunau-Varilla, con quien he hablado de ti. Él dice que si todo sale bien, tendrás una buena posición en la comisión médica, la cual es la primera que iniciará labores; que mi nombre está en la oficina de Hay y que con seguridad, nada te será negado.

El plan me parece bueno. Una porción del istmo se declarará independiente y en esa porción los Estados Unidos no permitirá el ataque de las fuerzas colombianas.

Se llamará a una Asamblea que entregará la autoridad a un Ministro (embajador) que deberá ser nombrado por el nuevo gobierno, con el fin de hacer un tratado sin la necesidad de que éste sea ratificado por esa Asamblea.

Al ser aprobado el tratado por ambas partes, la nueva república permanecerá bajo la protección de los Estados Unidos, y a ésta se unirán los demás distritos del istmo que aún no hacen parte de la nueva república y estos también permanecerán bajo la protección de los Estados Unidos.

El movimiento será demorado unos días—queremos tener aquí al ministro que se va a nombrar para que así se haga el movimiento. Él puede ser nombrado mediante cable y hacer el tratado. En 30 días todo estará concluido.

Tenemos algunos recursos para el movimiento que se está haciendo y esto ya se ha arreglado con un banco.

Tan pronto todo esté arreglado le diré a B. –V. que vele por ti. Él dice que si no deseas ir, te buscará una posición en Nueva York. Es un hombre de gran influencia.

Mil abrazos para Pepe y recuerdos a Jenny y el señor Smith.

Tu padre afectuoso AMADOR

P.D. – Te dejo dos paquetes donde Annie. No las envié ya que no tendrán sentido el que las vuelvas a traer. Adiós.

El Hotel Endicott fue el centro de Amador en Nueva York y Jenny A. Smith fue la esposa estadounidense de su hijo Raoul Amador.[5]

Raoul Amador no aceptó posición alguna en Panamá y fue nombrado Cónsul en la ciudad de Nueva York, tal como anuncia su padre en la carta. Posteriormente en raíz a sus declaraciones y acusaciones de que los demás “próceres” conspiraban con el fin de ocultar la verdad, fue aislado y condenado al ostracismo. Se exilió en Jamaica y luego radicó en París donde falleció en 1939.

El 26 de octubre, tres días después de arribar William Nelson Cromwell a París, el banco Credit Lyonnais mediante cable a Heidelbach, Ickelheimer & Co. de Nueva York abrió un crédito por cien mil dólares, a nombre de Philippe Bunau-Varilla.

Aparentemente el francés no era el pudiente hombre que solventaría y financiaría la tal revolución. Lo único que hizo fue cobrar el crédito y embolsillarse los dólares porque lo cierto es que de los cien mil dólares, solo cinuenta mil llegaron a Panamá. Esto fue lo que causó la rivalidad, convertida en enemistad con el abogado Cromwell. Claro que tampoco se sabe si los cincuenta mil dólares enviados a Panamá fueron cancelados por su jefe, Isaac Seligman.

Para mantener las apariencias, el francés mantenía una habitación en el costoso Waldorf-Astoria pero con una modesta acomodación de $5 dólares diarios como oficina, mientras dormía con su familia en el New Amsterdam Hotel de la Cuarta Avenida, mucho más económico.[6]

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[1] Ibid.

[2] Ibid.

[3] Ibíd.

[4] Philippe Bunau-Varilla, “From Panama to Verdun My Fight for France”, Dorance and Company, Pittsburg, 1940

[5] Earl Harding, “The Untold Story of Panama”, Athene Press Inc. Nueva York, 1959

[6] Gobierno de los Estados Unidos, “The Story of Panama. Hearings on the Rainey Resolution Before the House of Representatives”, Government Printing Office, Washington DC, 1913