Índice

Mariano Ospina Peña

Al finalizar la guerra civil, el liberalismo quedó aniquilado, exhausto y proscrito de toda injerencia en los asuntos del Estado. El Partido Nacional fue el otro perdedor. Tras tres lustros en el poder, desde Núñez, había quedado disuelto en 1902. La victoria la había alcanzado el conservatismo y en particular la facción denominada históricos. Por lo tanto las elecciones para suceder al inepto José Manuel Marroquín fue entre dos candidatos conservadores, dos viejos conocidos.

Izquierda Rafael Reyes Prieto a la derecha Joaquín Fernando Vélez Villamil

Justiniano Macía Vélez afirma: “Tengo recuerdo vivo de la agitación política que produjo este año desde sus comienzos, el llamamiento a elecciones para la Presidencia de la República, el lanzamiento de candidatos y la acalorada discusión entre éstos. Los conservadores históricos lanzaron la candidatura del doctor Joaquín F. Vélez, cartagenero, presidente del Senado, ex representante de Colombia ante el Vaticano, ex gobernador del departamento del Bolívar y anciano prestigioso por su saber y sus virtudes cívicas. Y los conservadores que habían pertenecido al Partido Nacionalista de Núñez, con el apoyo de los militares, al General Rafael Reyes, aureolado por sus triunfos en Panamá y en Santander, y personalidad que se había granjeado grandes simpatías por su don de gentes. La discusión de estos candidatos fue como siempre entre nosotros violenta, en veces cruel. Al doctor Vélez lo rechazaban sus adversarios por su ancianidad achacosa, por su aristocracia autoritaria y hasta por haber sido marino, y a Reyes por su inexperiencia en achaques administrativos, por su fracaso en Brasil, por el peligro para la vida cívica de Colombia de su militarismo envanecido.”[1]

El General Rafael Reyes Prieto de 55 años, era ampliamente popular por su victoria contundente en la Guerra de 1895 y haberse mantenido ajeno a la Guerra de los Mil Días. Explorador y comerciante, Reyes había ingresado a la milicia en 1885 contra la revolución radical y había ingresado a la política como contendiente a la presidencia en 1898 de candidato conservador contra el candidato del Partido Nacional, Manuel Antonio Sanclemente y el liberal Miguel Samper Agudelo. Nunca había pertenecido al Partido Nacional. De hecho, Reyes se ingenió la manera de permanecer fuera del país durante la mayor parte de la guerra civil, una vez terminada, se convirtió en vocero de la reconciliación entre liberales y conservadores.[2] Su fórmula a la vicepresidencia fue el general Ramón González Valencia.

Por su parte el General y abogado Joaquín Fernando Vélez de 73 años, era militar de vieja data. Como conservador había sufrido el destierro en varias oportunidades y luchado en todas las guerras desde 1854 cuando se inició contra la dictadura de Melo. Había sido Ministro Plenipotenciario de Colombia ante la Santa Sede entre 1884 y 1899 cuando regresa con el fin de enfrentar al liberalismo levantado en armas. El 31 de diciembre de 1887 había suscrito el Concordato entre Colombia y la iglesia católica. Era muy apreciado por el papa León XIII quien le condecoró con la Gran Cruz de Gregorio Magno y la Encomienda de Pio IX. Había pertenecido al Partido Nacional de Núñez y era, claro está, conservador.[3] Su fórmula a la vicepresidencia era el desafortunado general Alfredo Vásquez Cobo.

Lorenzo Marroquín cobraba por audiencias con el Papa León XIII

Pero para el Vicepresidente Marroquín, la situación es angustiosa. Su responsabilidad en los hechos de Panamá no tiene discusión. Joaquín Fernando Vélez, indignado por los acontecimientos de Panamá se había enfrentado a José Manuel Marroquín y había amenazado: “iniciar juicio a los responsables por la pérdida de Panamá”.  Vélez veía a los dos Marroquín, padre e hijo, igualmente responsables del raponazo estadounidense. El uno, Lorenzo había efectivamente recibido un soborno de 40 mil dólares con el fin de hacer nombrar al separatista José Domingo de Obaldía en la gobernación panameña y el otro, José Manuel, en el momento de la posesión, mientras le tomaba el juramento de rigor al separatista panameño, éste le había afirmado sin contemplación, ni vergüenza alguna, que de haber un movimiento separatista en el istmo, él lo favorecería. Además Vélez, censuraba en forma estricta, enfática y permanente el proceder del Vicepresidente encargado del Poder Ejecutivo en razón a la camarilla deshonesta y tramposa que gobernaba el país, en particular su hijo Lorenzo, con quien, afirmaba Vélez, se aprovechaban de su investidura pública para sus negocios particulares.[4] Les acusaba de haber prolongado innecesariamente la guerra con el solo de fin de lucrarse mediante negocios, generalmente indebidos, que producía la contienda. Incluso se habla de que Lorenzo tenía un resentimiento personal contra el general Vélez por una discusión sostenida en Roma cuando Vélez le había sorprendido en uno más de sus vergonzosos hechos de corrupción. Siendo Vélez Ministro de Colombia ante la Santa Sede, y Marroquín miembro de la delegación, Vélez lo expulsó al enterarse que había solicitado un soborno a unas colombianas con el fin de lograrles una audiencia con el Papa León XIII.[5]

Entonces la consigna del gobierno era trancar a Vélez de cualquier manera. Días antes de que se reunieran los electores para votar, de Bogotá llegaron instrucciones de parte del gobierno para que Reyes fuera elegido. Las instrucciones venían firmadas directamente por Lorenzo. Juan Manuel Iguarán y el gobernador del Magdalena, Francisco Vergara Barros acataron las instrucciones de inmediato, y orquestaron el fraude. De concretarse la victoria electoral de Reyes se le cerraría el paso a un eventual juicio político para Marroquín, su hijo Lorenzo y toda la corrupta camarilla que había gobernado durante los últimos años. Así que la consigna del Palacio Presidencial era:

hay que trancar a Vélez, Reyes Presidente”.

El Registro de Padilla

La elecciones de 1904 se llevaron a cabo mediante sufragio indirecto cuyo colegio electoral había sido electo el 7 de diciembre de 1903 en proporción de un elector por cada 100 mil habitantes:

General Juan Manuel Juanito Iguarán Reither

“Llegado el momento de los escrutinios, la mayoría legítima, la de los votos de carne y hueso, indudablemente favorecía al doctor Vélez; pero esa mayoría estaba amenazada por un documento acusado de falso, y más que falso, escandaloso, por el número de votos imposibles ante la realidad de los censos. Se trataba de la famosa Acta de Padilla, obra de un inescrupuloso General amigo de Reyes. Pero contra lo que se esperaba, y para vergüenza de Colombia, dicha Acta no fue anulada, y ello se atribuyó desgraciadamente a un Ministro de Gobierno antioqueño, el doctor Esteban Jaramillo.”

El intendente de la Provincia de Padilla (hoy Departamento de La Guajira), un general de la Guerra de los Mil Días, llamado Juan Manuel “Juanito” Iguarán Reither, cacique electoral quien regía desde su casona de la Plaza de Riohacha, siguiendo órdenes de los Marroquín, José Manuel y su hijo Lorenzo, quienes ordenaban favorecer a Reyes sobre su contrincante, el candidato favorito, general Joaquín Fernando Vélez Villamil.

A pesar de que la Dirección del Partido Conservador había dado instrucciones muy precisas en apoyar al candidato Vélez, los Marroquín intrigando desde la capital enviaron el siguiente telegrama al General Diego A. de Castro el 7 de febrero de 1904:

“Urge muchísimo los datos numéricos resultado de las elecciones del 2 actual. De la unanimidad de los votos de la Costa Atlántica depende triunfo General Reyes. Aquí gran ansiedad conocer datos. Urge”.

El mensaje de los Marroquín no podría demostrar mayor desesperación. Sin los votos de la Costa Atlántica, el General Vélez le ganaba a Reyes y si eso sucedía a los Marroquín les iría muy mal.

En la fecha designada para las elecciones, febrero 2 de 1904, los electores debían reunirse en sus respectivas capitales, votar y firmar las actas respectivas. Según testimonios de muchos personajes, la Asamblea Electoral de la Intendencia de Padilla jamás se reunió. Sin embargo después aparecieron las actas firmadas y en orden, incluso con votos de más. A pesar de contar 45 votos, al parecer solo le correspondían 22 electores a la Provincia de Padilla. Esta la integraban los municipios de Padilla, Riohacha, Barrancas, Fonseca, San Juan del Cesar, Villanueva y dos municipios de la provincia de Valledupar, y Espíritu Santo. El verdadero fraude consistió en nunca pronunciarse al respecto el Consejo Electoral sobre estos votos de más. Esos 23 electores le dieron el triunfo a Reyes por 994 votos contra 982. Lo que sucedió fue que Iguarán invitó socialmente a los electores a su casa en Riohacha para departir por varias horas y logró que los electores firmaran en blanco el acta y le entregaban plenas facultades para llenarlo de acuerdo con lo que el considerara más conveniente.

“Del 7 al 11 de febrero, Ismael Noguera Conde se encontraba en Santa Marta cuando el general Juan Manuel Iguarán le mostró los ya muy famosos pliegos electorales. Cuando le correspondió declarar en el proceso, también afirmó, que si bien era cierto que los documentos estaban firmados por los electores, el espacio de los candidatos, por quienes se había votado, estaba en blanco. Sorprendido, Noguera preguntó a Iguarán la razón de esto, lo que el general había justificado diciendo que se había puesto de acuerdo con los electores de Riohacha y habían decidido mandar los pliegos para Santa Marta, de manera que allá pusieran los nombres de los candidatos que se debían elegir, porque al no haber telégrafo en el pueblo, no habían podido recibir ninguna instrucción del gobierno de Bogotá sobre por quién debían votar”.

“La falsificación del registro de la provincia de Padilla, se fraguó en el Hotel Colombia de Barranquilla, entre el general Marceliano Vargas, Diego A. de Castro, José Francisco Insignares Sierra y Juan Manuel Iguarán, un cacique, quien sirvió de instrumento a un acto, cuya original inspiración salió de los hermanos Vélez Daníes que buscaban terminar con el autocrático control político de Joaquín F. Vélez (su pariente), que se empeñaba en mantener sobre el ‘Bolívar grande’”. [6]

 Los resultados emitidos por el Consejo Electoral dando ganador al General Rafael Reyes Prieto nunca fueron aceptados por el General Joaquín Vélez. Por su actuación en asegurar los votos de Padilla a favor de Reyes, Diego A. de Castro recibió el Ministerio de Guerra el 7 de agosto de 1904.

La investigación en el Congreso por los hechos de Panamá, solo comenzó a partir de 1910. José Manuel Marroquín falleció en 1908. Su Lorenzo fallecería en Londres en 1918. Los demás responsables de la sublevación e independencia de Panamá, nunca respondieron por ninguno de sus hechos, errores o fallas. Nunca hubo responsables por la pérdida de Panamá.

Regresar

[1] Germán Ferro Medina, “Mis Memorias Justiniano Macía Vélez, 1866-1955”, Uniandes Ceso, Bogotá, Septiembre de 2005

[2] David Bushnell, “Colombia una Nación a pesar de sí misma”, Editorial Planeta Colombiana, Bogotá, 1996

[3] Julio Barón Ortega, “El Conservatismo Colombiano y su Historia”, Editorial Talleres Gráficos, Tunja, 1999

[4] Eduardo Posada Carbó, “Identidad y conflicto en la formación de la regionalidad 1900-1930”, revista Huellas, Universidad del Norte, Barranquilla, 1982

[5] Enero 5 de 2014, periódico El Espectador, Fernando Araujo Vélez, “El Fraude de Padilla”, Bogotá,

[6] Adelina Covo, “El chocorazo, el fraude de Reyes en 1904”, Grupo Editorial Ibáñez, 2013